Servicio Jesuita a Refugiados: Una reflexión en ocasión del 30 aniversario de su Fundación



Peter Balleis SJ
Director Internacional del JRS
domingo, noviembre 14, 2010

Hace treinta años, el padre Pedro Arrupe, impresionado por la difícil situación de miles de refugiados expulsados de sus hogares en Vietnam, fundó el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), llamando la atención de la Compañía de Jesús sobre las enormes necesidades espirituales y materiales de los refugiados en todo el mundo. En la visión de Arrupe, el JRS coordinaría la respuesta de la Compañía en forma de servicios "humanos, pedagógicos y espirituales"[i]a las crisis cada vez mayores de refugiados. Recordando los criterios para el trabajo apostólico de San Ignacio,[ii]el P. Arrupe dijo que este sería "un apostolado nuevo y moderno para la Compañía en su conjunto" que traería mucho beneficio espiritual.

Durante sus 25 años como Superior General, el padre Peter-Hans Kolvenbach confirmó varias veces la visión sobre el JRS del Padre Arrupe " como una expresión de nuestra preocupación por los pobres y como un paso significativo hacia nuestra renovación personal y corporativa en la disponibilidad, la movilidad y la universalidad".[iii] Al afirmar que "el JRS acompaña a muchos de estos hermanos y hermanas nuestros, sirviéndoles como compañeros y abogando por su causa en un mundo indiferente",[iv] la Congregación General (CG) 34 reforzó el triple mandato del JRS que encuentra su inspiración en las enseñanzas y acciones de Jesús. La CG 35 confirmó a su vez la Carta y las Directrices del JRS, señalando que "las necesidades de los migrantes, incluidos los refugiados, desplazados internos y personas objeto de trata, siguen siendo una preferencia apostólica de la Compañía”.[v] Dirigiéndose a los delegados de la CG 35, El Papa Benedicto XVI habló cálidamente de nuestro servicio a los refugiados "que a menudo son los más pobres entre los pobres y necesitan no sólo de ayuda material sino también de la más profunda proximidad espiritual, humana, y psicológica especialmente propia de vuestro servicio."[vi]

Durante este año de aniversario, invito a todos los que han servido a los refugiados en el JRS, ya sea en el pasado o el presente, a hacer una pausa y, "llenos de profunda gratitud",[vii] reconocer en su experiencia del JRS un reflejo del Dios de amor que sigue invitándonos a compartir su amor y esperanza con las personas más marginadas de nuestro mundo.

Este amor y esta esperanza se reflejan en la presencia de muchas mujeres y hombres de todas las naciones y culturas trabajando con los jesuitas en el JRS. Desde los primeros años, se han unido a JRS miembros de otras congregaciones religiosas y laicos, hombres y mujeres. Hoy en día aproximadamente 80 jesuitas y más de 1.500 laicos, religiosos y religiosas, voluntarios o trabajadores contratados, junto con miles de personas desplazadas, trabajan en los equipos del JRS desarrollando 200 proyectos en más de 50 países. Estamos profundamente agradecidos de que tantos hayan optado por compartir la misión de JRS y su "pasión por ayudar a los hombres y mujeres de nuestro mundo, roto pero digno de amor."[viii]

El mundo ha cambiado dramáticamente en los últimos 30 años. Del mismo modo, el JRS ha cambiado, habiendo crecido considerablemente en tamaño, estructura y complejidad a medida que respondía a las necesidades de los refugiados más vulnerables en todo el mundo. Por esta razón, durante los últimos seis meses los Directores regionales del JRS y los miembros del Consejo Administrativo se me han unido en un proceso de reflexión sobre las mayores consolaciones del pasado y sobre los retos de los próximos años.

Consolaciones de nuestro pasado

El acompañamiento de los refugiados, núcleo del ministerio del JRS

Desde los comienzos del JRS en el sudeste de Asia, el acompañamiento fue visto como un elemento central de la misión del JRS. Los miembros del equipo del JRS se comprometieron a compartir sus vidas con los refugiados y a "partir el pan" con ellos. Hemos aprendido que el acompañamiento exige una cercanía personal a los refugiados que les ayude a construir verdaderas comunidades de solidaridad. En este proceso también aprendimos que acompañar a los pobres o marginados rara vez es fácil: solidarizarse con las víctimas significa tomar partido por ellas contra quienes les explotan.

Flexibilidad y movilidad: claves para el servicio del JRS

A lo largo de los años, las situaciones de refugiados nos han presentado frecuentemente desafíos que exigen soluciones creativas y flexibles. A pesar de sus muchos proyectos innovadores de servicio, el JRS se ha mantenido fiel a su vocación de movilidad, dando respuesta donde la necesidad es mayor pero también terminando los programas cuando un problema de refugiados había sido resuelto en buena medida. Con frecuencia, las estrategias de salida del JRS han supuesto la entrega de proyectos maduros a la Compañía de Jesús en una región determinada, a la Iglesia o a las comunidades locales.

Decisiones basadas en criterios ignacianos

Las decisiones de abrir y cerrar nuevos proyectos o regiones del JRS se han basado en los criterios para la elección de los ministerios trazados por San Ignacio de Loyola en las Constituciones de la Compañía de Jesús: donde hay mayor necesidad, la búsqueda de un bien más universal, la mayor posibilidad de labor fructífera,[ix] donde hay miseria y sufrimientos graves, la presencia de los más vulnerables, los más olvidados, "invisibles" y abandonados. Abierto al discernimiento acerca de las personas que atiende, el JRS ha llegado progresivamente a nuevos grupos de desplazados: los desplazados internos, las víctimas de desastres naturales, los inmigrantes económicos indocumentados, los detenidos y los refugiados en zonas urbanas.

Advocacy: un componente integral de la misión del JRS

Con los años, el JRS se dio cuenta de que abordar las causas profundas de los desplazamientos humanos y luchar por el cambio de políticas injustas son fundamentales en su misión. El JRS reconoció que una presencia de advocacy en los centros de poder, como Ginebra, Roma, Bruselas, Nairobi, Nueva Delhi y Washington, multiplica su gran potencial para el trabajo internacional de advocacy. En pocas palabras, la advocacy hace hincapié en los derechos de los refugiados, ayudando a los refugiados a convertirse en sus propios defensores.  La advocacy del JRS viene cualificada por sus características claves: se encuentra enraizada en la proximidad a los refugiados, se basa en valores jesuitas, se centra en las relaciones, y se apoya en una sólida investigación. En los últimos años, el JRS ha desarrollado relaciones académicas y de investigación con un número de universidades de todo el mundo. Su objetivo final es reforzar las sinergias entre los miembros del personal sobre el terreno, e investigadores, abogados y agentes de comunicación.

La educación, un signo de esperanza

En las últimas tres décadas el JRS ha descubierto que sus proyectos educativos plantan semillas de esperanza en la vida de los jóvenes refugiados, que a menudo desesperan de su futuro. Aprovechando la tradición educativa de la Compañía, el JRS ha venido siendo reconocido como una organización humanitaria que se especializa en la educación. Cerca de 280.000 niños, jóvenes y adultos se benefician cada año de los proyectos del JRS en educación primaria, secundaria, terciaria e informal. Incluso en sus últimos días como Superior General, el P. Kolvenbach volvió a subrayar la importancia de la educación para los refugiados, diciendo que "la esperanza aumenta cuando ayudamos a los refugiados a tener fe en sí mismos y en su futuro. Aumenta cuando el amor se pone en obras de educación y formación profesional que transforman el odio pasado y presente en vida, con una sabiduría que facilita la reconciliación y les ofrece la esperanza de un futuro diferente".[x]

El diálogo interreligioso, una nueva manera de ser Iglesia

Trabajando a menudo en entornos caracterizados por el pluralismo religioso, el JRS se ha involucrado en un diálogo interreligioso de vida y acción, que se caracteriza por un espíritu abierto a la colaboración con todas las personas de buena voluntad. Esta experiencia ha dado lugar a una apreciación más profunda de otras tradiciones religiosas. Con su presencia no proselitista entre refugiados de diferentes religiones, el JRS ha incorporado regularmente a sus equipos a personas de otras tradiciones religiosas que comparten su misión. A través de nuestro trabajo con los refugiados y los miembros de equipo de otras religiones, hemos crecido en reconocer y apreciar el diálogo continuo que Dios mantiene con la humanidad desde antiguo.[xi]

Desafíos actuales y futuros en las fronteras de la humanidad

Hace treinta años, en el contexto de la guerra fría, la ideología y la represión empujaron a mucha gente a abandonar sus países. Hoy en día, una de las principales causas del desplazamiento ha de buscarse en la codicia rapaz: la lucha internacional por los recursos minerales y energéticos, que a menudo termina en conflicto; los desalojos forzosos para dejar paso a enormes planes de desarrollo; la explotación de migrantes desesperados, que se utilizan como mano de obra barata, sin derechos. Exigencias puramente económicas y dictados de los mercados se encuentran en el corazón de las causas modernas del desplazamiento. Las graves consecuencias de políticas económicas tan profundamente deficientes, indican claramente que la "cara de la vulnerabilidad de los refugiados" ha cambiado radicalmente en las últimas décadas.

También debemos tomar nota de que hay menos seguridad para las personas desplazadas por la fuerza y para las agencias humanitarias en situaciones de conflicto, conforme los grupos armados y los gobiernos estrechan progresivamente el espacio humanitario. Podemos estar seguros de que la inseguridad y la creciente disparidad entre ricos y pobres en nuestro mundo crearán enormes desafíos para el JRS en el cumplimiento de su misión de acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y desplazados forzosos. Otra causa de raíz, cuyo impacto completo aún no se ha sentido, es el creciente fenómeno de los cambios ambientales y los desastres naturales. En los próximos años, nos encontraremos ante el reto de reconocer nuevas formas de vulnerabilidad de los refugiados y, como organización, responder a estas necesidades con compasión y con una voz clara y unívoca.

La xenofobia

Debemos preguntarnos cómo puede el JRS responder mejor al creciente problema de la xenofobia en todo el mundo. La aprobación de innumerables leyes anti-inmigración en muchos países presenta obstáculos casi insuperables para muchos refugiados. ¿Cómo podemos acompañar a las personas que tienen un reclamo justo de asilo y seguridad, pero se ven obligados a realizar viajes de gran peligro para entrar en países donde carecen de documentos y permanecen como migrantes irregulares?

El desafío de las migraciones

El espectro de las migraciones se extiende desde la migración laboral regular, los migrantes irregulares, las víctimas de la trata y el desplazamiento forzado de personas, hasta los solicitantes de asilo y los refugiados desplazados por los conflictos y la violencia. La Carta del JRS (2000) alinea claramente la misión del JRS con una concepción amplia del término "refugiado", sobre la base de la doctrina social católica, que habla de refugiados de facto, que podrían ser víctimas de los conflictos armados, el desplazamiento interno, políticas económicas erróneas, o desastres naturales.[xii] A menudo, los mundos de los refugiados y los migrantes irregulares se entrecruzan en una zona gris común en que se comparten las dificultades, la vulnerabilidad, la discriminación y la explotación. Existe un consenso general de que muchos inmigrantes, especialmente aquellos que son víctimas de la trata, detenidos o amenazados con la deportación, entran en el ámbito de la misión del JRS. ¿Cómo puede el JRS conservar su fortaleza como organización internacional, manteniéndose centrado en el acompañamiento, los servicios concretos, y la intervención humanitaria en situaciones de tales desplazamientos forzados masivos y de gran vulnerabilidad? Mientras mantiene su foco en las necesidades de las personas desplazadas por la fuerza y los más vulnerables de los migrantes irregulares, ¿cómo puede el JRS hacer su peculiar contribución a la misión más amplia de la Compañía de Jesús de atender a los migrantes, que se lleva a cabo a través de muchas otras instituciones y redes jesuitas?

El crecimiento de los refugiados urbanos

Mientras que el JRS ha trabajado con refugiados en campamentos y en contextos urbanos durante muchos años, sólo recientemente se ha vuelto cada vez más claro que los refugiados que viven en las ciudades pronto serán más numerosos que los que viven en los campamentos. Habida cuenta de su historia de atención a los refugiados en zonas urbanas, ¿cómo puede el JRS trabajar más estrechamente con las estructuras locales de la Iglesia y las organizaciones internacionales para identificar nuevas formas de acompañar y proteger a los refugiados urbanos?

Desastres humanitarios

Aunque el JRS no es una organización de ayuda de emergencia, ha hecho importantes contribuciones de socorro en zonas devastadas por desastres naturales, especialmente en Sri Lanka y Aceh después del tsunami de 2004, y en Haití tras el terremoto de 2010.  Los dos criterios principales para su participación  en estas situaciones han sido: a) la presencia previa del JRS en la zona, y b) la solicitud de la Compañía al JRS cuando la comunidad local no estaba bien preparada para proporcionar ayuda a las víctimas. Dada la creciente preocupación por los desplazados por condiciones ambientales tales como la sequía, la desertificación y las inundaciones, ¿cómo podrá el JRS mejorar el uso de su capacidad limitada para responder al enorme sufrimiento humano causado por estas catástrofes naturales?

Las necesidades de los refugiados en nuevas regiones

El JRS ha abierto recientemente proyectos para refugiados iraquíes en Siria, Jordania y Turquía. Hemos colaborado tanto con la Provincia del Cercano Oriente como con las comunidades católicas locales, para desarrollar un vivo diálogo interreligioso de acción con los miembros musulmanes de nuestros equipos y de las organizaciones locales. Con la aprobación del padre General, una nueva región de Oriente Medio y África del Norte del JRS está siendo establecida en esta turbulenta zona del mundo. El JRS debe seguir preguntándose sobre el mejor modo de responder con compasión y flexibilidad a las necesidades de los refugiados en este nuevo contexto cultural, en el que hasta ahora ha tenido poca experiencia.

Las necesidades educativas de refugiados

El JRS siempre ha tratado de responder a la necesidad de educación terciaria de algunos campos de refugiados. En un intento de llevar educación terciaria on-line a campamentos de refugiados en África, Asia y Oriente Medio, el JRS ha entrado en una alianza con Jesuit Commons, un grupo de universidades jesuitas que enlazan recursos educativos en todo el mundo con los pobres. Damos las gracias a Jesuit Commons, a los jesuitas, a los colleges y universidades jesuitas por emprender juntos este proyecto imaginativo titulado Jesuit Commons: Educación superior en los márgenes. El JRS se enfrenta al reto de desarrollar una colaboración más estrecha con las instituciones de educación superior a fin de realizar más eficazmente la universalidad que fue parte de la visión de Ignacio sobre la Compañía.

La necesidad de cambios estructurales a través de la advocacy

¿Cómo seguir unidos como una organización en la utilización de nuestros esfuerzos de advocacy, fundados en nuestro servicio de base a los refugiados, como una herramienta para el cambio estructural? ¿Cómo continuará el JRS, en colaboración con otros grupos religiosos y organismos de ayuda humanitaria, desafiando a las estructuras injustas y las mentalidades que cultivan la hostilidad hacia el extranjero, trabajando sobre las causas profundas de la migración forzada, la guerra y la injusticia, y buscando soluciones duraderas? ¿Cómo podemos organizar mejor nuestros esfuerzos de advocacy en todas las regiones y encontrar nuevas formas de defender los derechos de los refugiados con una voz común en el ámbito internacional?

La necesidad espiritual más profunda de reconciliación

El JRS ha subrayado a menudo la importancia de promover la reconciliación entre víctimas y opresores. Se ha acercado a este ministerio de la reconciliación en las tres dimensiones de su misión: en el acompañamiento, fomentando encuentros directos entre víctimas y victimarios; en el servicio, patrocinando clases de educación para la paz a fin de prevenir la transmisión del odio a las nuevas generaciones; y en la advocacy, ofreciendo un altavoz a la palabra de los excluidos y a sus historias silenciadas. Sobre la base de la reflexión reciente de la Compañía acerca de nuestro mandato apostólico para fomentar la reconciliación,[xiii]animamos entusiastamente al JRS a continuar su sólido ministerio en este campo, mientras se esfuerza, en medio de las poderosas fuerzas negativas de nuestro mundo, para motivar a los pueblos de todas las culturas y las religiones en la promoción de la reconciliación y la paz.

Vuestro en el Señor,

Peter Balleis SJ

Director Internacional

Notas finales


[i] Pedro Arrupe SJ, "La Compañía de Jesús y el problema de los refugiados",  carta a los Superiores Mayores Jesuitas, 14 de noviembre de1980.

[ii]Constituciones, Parte VII, 2, no. 623.

[iii] Peter-Hans Kolvenbach SJ, "Revisión del Servicio Jesuita a Refugiados para toda la Compañía”, carta a la Compañía de Jesús, 1990.

[iv]CG 34, 1995, Decreto 3, Nuestra misión y la justicia, n. 16.

[v]CG 35, 2008, Decreto 3, Desafíos a nuestra misión hoy, n. 39.

[vi] Benedicto XVI, "Alocución a la Congregación General 35 de la Compañía de Jesús”, 21 de febrero de 2008, n.8.

[vii]Ejercicios Espirituales, n. 233.

[viii]CG 35, 2008, Decreto 6, Colaboración en el corazón de la misión, n. 3.

[ix]Mark Raper SJ, "Criteria and priorities of JRS," Everybody's Challenge, p. 115.

[x]Peter-Hans Kolvenbach SJ, "El JRS, fuente de consolación”, 16 de enero de 2008.

[xi]CG 34, 1995, Decreto 5: Nuestra misión y el diálogo interreligioso, n. 5.

[xii]Carta del JRS, 2000, n. 8.

[xiii]CG 35, 2008, Decreto 3, Desafíos a nuestra misión hoy, nn. 12ss.