Rezando con los refugiados: el verdadero rostro de la paz
01 enero 2013

Involucrar a los refugiados en el diálogo sobre la construcción de la paz en América Latina es la única manera de llevar la justicia a miles de desplazados, Táchira, Venezuela (JRS Venezuela)
Con una mirada mediática centrada en los victimarios, nos olvidamos de las personas que continúan enfrentando los embates de la guerra tanto dentro como fuera de Colombia.
Caracas, 1 de enero de 2013 – Recientemente, el gobierno colombiano ha abierto negociaciones de paz con el mayor grupo guerrillero izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Seguramente la construcción de la paz en la región latinoamericana necesita de la participación de las víctimas del conflicto armado colombiano.

Una mujer colombiana refugiada en Venezuela, al preguntársele qué significaba para ella en su situación la palabra "patria", contuvo la respiración, cerró sus párpados para detener las lágrimas y prefirió callar. Seguramente bajo este nuevo clima, ella y muchos otros colombianos expulsados de sus territorios se comenzarán a preguntar si existe esa patria en la cual nacieron y que fueron forzados a abandonar a causa del conflicto.

Más que la paz, como ideal y derecho humano, lo que más anima en este momento es la terminación de la confrontación armada. Esto permitiría avanzar en discusiones amplias dentro del país sobre los factores estructurales de la violencia, en la creación de posibilidades para todas y todos de disfrutar de sus derechos fundamentales y de construir un país más incluyente. Mientras la guerra continúe, muchísimos temas de la vida nacional seguirán siendo decididos sin mayor consulta. Cabe la pregunta que se nos abre hacia el futuro: ¿qué tipo de país se fue construyendo mientras andábamos en el espejismo de la guerra frontal contra el terrorismo?

Con una mirada mediática centrada en los victimarios, nos olvidamos de las personas que continúan enfrentando los embates de la guerra tanto dentro como fuera de Colombia. En estos tiempos cuando el Gobierno de Colombia adelanta un diálogo con las FARC resulta primordial mantener presente la voz de quienes fueron obligados a salir de sus territorios, su participación en los procesos de reparación dentro de Colombia y las posibilidades del retorno de las familias y personas refugiadas colombianas.


Reflexiones para la oración
"La experiencia de salir huyendo es terrible, una cosa es contarlo y otra muy distinta es vivirlo. Cuando llegamos a Cúcuta la mayoría de vecinos nos rechazaban porque pensaban que a nuestro lado corrían peligro. Pero sólo Dios sabe que la gran mayoría de los que salimos desplazados no lo hicimos por hacer algo malo, simplemente fue por ser líderes de la comunidad.

Yo empecé en el año 1985 a trabajar con esa comunidad, y hasta la fecha presente sigo haciéndolo. Tengo fe que Dios me trajo para algo útil y hasta que se me acabe la vida yo sigo… la idea mía es seguir apoyando", cuenta una mujer en situación de desplazamiento, líder de procesos organizativos de Mujeres y Víctimas, en el Norte de Santander, Colombia.

Todas aquellas personas que han sido víctimas y quienes las hemos acompañado, tenemos un anhelo de justicia. No queremos que la guerra y los guerreros tengan la última palabra. La esperanza de estas víctimas, a la luz de la resurrección de Jesucristo, se puede concretar en la realidad de la reconciliación.



Lectura sugerida para la Oración
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Mateo 5, 7)

Así dice el Señor todopoderoso juzgad con rectitud y justicia; practicad el amor y la misericordia unos con otros. (Zacarías 7, 9)