Rezar con los refugiados en Tamil Nadu, India
01 marzo 2013

Una pequeña colaboración que dejó atrás décadas de amargura, heridas, odio y quebrantamiento, y tuvo un papel transformador. Las heridas de traumas psicológicos empezaron a cicatrizar. A través de los servicios humanitarios, el rostro compasivo de Jesús se hace visible y claramente presente a las personas de otras confesiones y culturas. (Jesuit Refugee Service)
Veo la luz del sol, mi campamento, niños que juegan, gente que trabaja. Después de 15 años pude ir al templo. Ya no me acuerdo de nada del pasado. Todo es nuevo. Comienzo a perdonar a los culpables de obligarnos a vivir, a mí y a miles de personas, décadas de agonía, de discriminación inhumana y de exilio. Yo estaba medio muerta, ahora he resucitado.
Dindigul, 1 de marzo de 2013 - Tres décadas de conflicto en Sri Lanka no sólo desplazaron a un considerable número de tamiles dentro del país, sino que también llevó a muchos de ellos a buscar refugio en la India. Hoy, más de 70.000 siguen viviendo en los 112 campamentos del gobierno que hay por todo el sureño estado de Tamil Nadu.

Veinte años en el artificial entorno del campamento, caracterizado por la incertidumbre en el futuro, han agravado los problemas de alcoholismo, deserción escolar y matrimonios de adolescentes. El entorno de los campamentos no es saludable: el maltrato por parte de los pobladores locales y el estigma de ser un refugiado deja cicatrices profundas en jóvenes y adultos por igual. Sin embargo, son los niños, las jóvenes y las mujeres quienes se encuentren en las circunstancias más vulnerables.

Rayos de esperanza. "Veo la luz del sol, mi campamento, niños que juegan, gente que trabaja. Después de 15 años pude ir al templo. Ya no me acuerdo de nada del pasado. Todo es nuevo. Comienzo a perdonar a los culpables de obligarnos a vivir, a mí y a miles de personas, décadas de agonía, de discriminación inhumana y de exilio. Yo estaba medio muerta, ahora he resucitado", dice la señora Muniyammal*, con lágrimas en los ojos.

Durante la guerra de Sri Lanka, la médula espinal de la señora Muniyammal quedó dañada por la metralla. Confinada en su lecho de agonía durante años, había perdido toda esperanza. No tenía ni idea de cómo era el campamento, sólo podía escuchar el ruido que llegaba de fuera, hasta que un director de programas del JRS supo de su situación y compró una silla de ruedas para ella.

Un pequeño gesto que no sólo la alivió, sino que permitió que aflorarán profundos cambios que permitieron la reconciliación y una relación más profunda con Dios y con los demás seres humanos. Una pequeña colaboración que dejó atrás décadas de amargura, heridas, odio y quebrantamiento, y tuvo un papel transformador. Las heridas de traumas psicológicos empezaron a cicatrizar. A través de los servicios humanitarios, el rostro compasivo de Jesús se hace visible y claramente presente a las personas de otras confesiones y culturas.

Como dijo la Madre Teresa, los ancianos más desfavorecidos necesitan nuestra atención y ayuda. Nuestra pequeña contribución hará su mundo más feliz y saludable. Es el espíritu de resiliencia y esperanza en un futuro mejor y más brillante el que da sentido a las vidas de los refugiados. A través de su educación, de la ayuda de emergencia, programas de capacitación, asesoramiento y otros programas, el JRS ha sido su faro de esperanza.

Acompañar y servir a los refugiados traicionados por el mundo es una tarea de enormes proporciones. Nos encontramos con la agresión, el lenguaje vulgar, la actitud defensiva y el grupismo. Al adentrarnos en sus experiencias de vida nos encontramos con la profunda espiritualidad de su esperanza. Cuando los niños y los jóvenes van creciendo a pesar de todo, nuestra alegría no tiene límites.

"Sabemos muy bien que lo que estamos haciendo no es más que una gota en el océano. Pero sin esa gota, al océano le faltaría algo", decía la santa Madre Teresa.

"Como refugiados nos hacen sentir que no servimos para nada en nuestros países de origen; somos una carga para los países de acogida, cuyos gobiernos sólo esperan poder deshacerse de nosotros, carnaza para los medios de comunicación, ofrecemos a los politiqueros la oportunidad para explotar con sensacionalismo nuestra situación para su supervivencia; pero para el JRS, somos personas valiosas que deben ser respetadas y tratadas con dignidad y derechos", dijo Santhia*, una joven refugiada, resumiendo la filosofía y la espiritualidad del JRS.

P. Louie, JRS Tamil Nadu 

* Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas implicadas

Reflexiones para la oración
El nos libró y nos librará de ese peligro mortal. Sí, esperamos que también nos librará en el futuro.
Ustedes también nos ayudarán con su oración, y de esa manera, siendo muchos los que interceden por nosotros, también serán muchos los que darán gracias por el beneficio recibido.

II Corintios 1:10-11


Lectura sugerida para la Oración
Una oración para Sentir la Mente de Cristo

Dame, sobre todo, el sensus Christi que Pablo poseía: que yo pueda sentir con tus sentimientos, los sentimientos de tu Corazón con que amabas al Padre y a los hombres.

Enséñame tu modo de tratar con los discípulos, con los pecadores, con los niños, con los fariseos, o con Pilatos y Herodes.

Enséñame cómo trataste a tus discípulos. Comunícame la delicadeza con que les trataste en el lago de Tiberíades preparándoles de comer o cuando les lavaste los pies.

Que aprenda de Ti, como lo hizo San Ignacio, tus modales al comer y beber; cómo tomabas parte en los banquetes; cómo te portabas cuando tenías hambre y sed; cuando sentías cansancio tras las caminatas apostólicas, cuando tenías que reposar y dar tiempo al sueño.

Enséñame a ser compasivo con los que sufren, con los pobres, con los leprosos, con los ciegos, con los paralíticos.

Enséñame tu modo de mirar, como miraste a Pedro después de su negación, como penetraste en el corazón del joven rico y en el corazón de tus discípulos.

Tenemos que aprender de ti el secreto de un estrecho vínculo o unión con Dios: en las más triviales acciones cotidianas, con esa entrega total para amar al Padre y a toda la humanidad.

Dame esa gracia, ese sensus Christi, cada latido de tu corazón, para que pueda vivir toda mi vida, interior y exteriormente, procediendo y discerniendo con tu espíritu, tal y como hiciste durante tu vida mortal.

Pedro Arrupe SJ