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Tailandia: mover las olas de la educación en Ranong
13 noviembre 2012

Niños inmigrantes en Ranong asisten a un centro de formación del JRS para inmigrantes donde se preparan para integrarse en las escuelas de secundaria tailandesas (Bea Moraras / JRS)
La falta de conciencia entre la población inmigrante y entre las comunidades tailandesas, junto con los prejuicios y la discriminación siguen siendo los principales ingredientes responsables de la falta de escolarización de los niños inmigrantes.
Ranong, 13 de noviembre de 2012 - La industria marisquera de la costa suroeste de Tailandia, a veces, recibe irónicamente el nombre de "universidad birmana de Ranong". Es una de las pocas oportunidades disponibles para muchos niños inmigrantes birmanos a quienes la pobreza crónica y la presión social les margina de la educación.

"Cuando los estudiantes cumplen los 12 años de edad, sus padres les animan a abandonar la escuela, a trabajar en las factorías y así apoyar el ingreso familiar", dice Irene Ho, quien como directora del proyecto de centros de formación del JRS para inmigrantes, anima a las comunidades a valorar la educación y a eliminar las barreras que impiden a los niños birmanos ir a la escuela.

"Queremos apoyar a los niños para que lleguen tan lejos como puedan en sus estudios", añade Ho.

Pero, como ya han dicho muchos representantes de organizaciones internacionales, las dificultades económicas obligan a las familias a sacar a los niños de la escuela de secundaria antes de terminarla.

"Los bajos salarios de los empleos poco cualificados conllevan que cada miembro de la familia deba trabajar", explicó Pakpoom Sawankhum, un responsable de Raks Thai, una ONG de base que trabaja con comunidades inmigrantes birmanas en Tailandia.

Concienciando. Sin embargo, las dificultades económicas no son el único obstáculo que enfrentan los niños que quieren una educación. La familia y la presión del grupo les animan a unirse a sus amigos y padres en la industria, si bien no hay que olvidar la limitación de cuotas y la exclusión de niños birmanos en algunas escuelas tailandesas.

"La falta de conciencia entre la población inmigrante y entre las comunidades tailandesas, junto con los prejuicios y la discriminación siguen siendo los principales ingredientes responsables de la falta de escolarización de los niños inmigrantes", dijo Claudia Natali, directora del Programa de Migración Laboral de la OIM, con sede en Bangkok.

Según la Ley de 2005 de Educación, el gobierno tailandés ha tratado de mejorar los índices de asistencia a través de la formación del profesorado para disminuir los prejuicios, y dando libertad de movimiento para que los niños inmigrantes puedan viajar, sin temor a ser arrestados, a las escuelas, independientemente de los documentos que posean.

Las políticas tailandesas han sido de suma importancia en los esfuerzos por universalizar la educación en Tailandia, según la OIM y el JRS.

Aunque la asistencia a la escuela ha aumentado, las tasas siguen siendo bajas por muchas razones.

"La tensión entre las comunidades birmanas y tailandesas y el temor a ser identificados como inmigrantes irregulares son también obstáculos para que los niños inmigrantes asistan a la escuela", explica Pauline Aaron, directora del JRS Tailandia

"Facilitar la cooperación entre las escuelas, los padres de familia y las comunidades es clave", agregó Aaron.

La integración en las escuelas tailandesas. En la actualidad, el JRS apoya seis centros de educación para inmigrantes, a los que asisten unos 900 estudiantes que pueden adquirir una educación básica, en inglés, tailandés y birmano. La educación que se imparte en los centros de aprendizaje también ayuda a preparar a los estudiantes a entrar en la escuela tailandesa, si así lo desean.

Si bien muchas escuelas tailandesas aceptan niños birmanos inmigrantes, otras se reservan en exclusiva para los nacionales de Tailandia, debido a limitaciones de espacio y de recursos.

Las escuelas también se encuentran ante la situación de que algunos estudiantes birmanos abandonan a mitad del año escolar.

"El director de la escuela hace un presupuesto para un número determinado de estudiantes. Si muchos de ellos abandonan a mitad de año, la escuela tiene el problema de que los números no coinciden con sus asignaciones financieras", dice Ho.

El JRS lleva a cabo actividades de divulgación entre las comunidades y los padres de familia para demostrar el valor de la educación, ya sea en centros de aprendizaje para inmigrantes o en escuelas tailandesas.

"Nuestros niños tienen derecho a la educación. Nuestra tarea es ayudarlos a ejercer ese derecho, y abrir más oportunidades para ellos en el futuro", dice Ho.

La política oficial del gobierno, dispuesta por el Consejo de Ministros de Tailandia, afirma que todos los niños, independientemente de su estatus legal, tienen derecho a la gratuidad de la educación hasta la edad de 15 años, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE).

Si bien existen leyes que obligan a las escuelas a aceptar a los niños inmigrantes, el MAE insiste en la necesidad de impulsar campañas públicas para alentar a más padres inmigrantes a que envíen a sus hijos a las escuelas, y les permitan terminar.

"De 2013 a 2015, vamos a seguir trabajando con las familias para ayudarles a ver el valor de la educación", dijo Ho.

Dana MacLean, asistente de comunicación regional para Asia Pacífico

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