Asia Pacífico: cooperación regional... ¿un sueño imposible?
28 diciembre 2012

Con 56 años de edad, Alí pasó un año en prisión en Indonesia hasta que le concedieron el estatuto de refugiado del ACNUR. Dejó a su esposa y a sus 11 hijos en su país, Afganistán. Alí era uno de los detenidos que acudía a las clases de inglés, que tres veces por semana impartía el JRS. (Paulus Enggal/JRS)
Sin tarjeta del ACNUR nos dijeron a mí y a mis amigos que podían hacer lo que quisieran con nosotros. Me robaron 200 ringgit [moneda local] y el móvil.
28 de diciembre de 2012 – Millones de refugiados y solicitantes de asilo se enfrentan a retos difíciles en su lucha por encontrar seguridad en la region de Asia Pacífico*. Con el menor número de signatarios de la Convención de Refugiados de 1951 de todo el mundo, esta region ofrece una precaria protección a quienes huyen de su país. La falta de leyes nacionales de asilo y de procedimientos estandarizados para la determinación del estatuto de refugiado obligan a los solicitantes de asilo a vivir en la clandestinidad.

En Asia Pacífico hay 10,6 millones de personas desplazadas por la fuerza. Unos porque buscan la supervivencia económica; otros quieren reunirse con sus familias; y están los que huyen de violaciones a los derechos humanos. Y todos comparten unos factores comunes: miedo, peligrosos viajes en barco, la vulnerabilidad al tráfico ilícito y la trata de personas, y el riesgo de una detención indefinida.

Factores de disuasión. En los últimos años, los estados asiáticos han tratado de blindar sus fronteras mediante la disuasión, recurriendo a la detención y poniendo trabas a las solicitudes de asilo. La clandestinidad expone a los solicitantes de asilo a la explotación y a situaciones de peligro, y se les niega el acceso a la atención sanitaria, al trabajo, la alimentación, la vivienda y la educación.

Sin embargo, los factores que presionan a la gente a abandoner sus hogares son siempre más fuertes que los factores de disuasión, lo que solo conlleva más violaciones de los derechos humanos y desesperación. Mahmoud, un solicitante de asilo afgano detenido en Indonesia es víctima de este enfoque hostil. "Prefiero ser fusilado a que este proceso se prolongue indefinidamente sin saber qué está pasando", dijo. "No quiero pasar mi vida en esta prisión".

No hay ningún lugar seguro. La policía de Malasia detuvo a David, de Birmania, en tres ocasiones. "Sin tarjeta del ACNUR nos dijeron a mí y a mis amigos que podían hacer lo que quisieran con nosotros. Me robaron 200 ringgit [moneda local] y el móvil".

Promover la colaboración regional. En los últimos años, la región ha visto cada vez más desplazamientos masivos. El conflicto armado en Afganistán, Birmania y, hasta mediados de 2009, en Sri Lanka, la persecución de las minorías étnicas en Vietnam y la opresión continua de los rohingyas han seguido empujando gente hacia Australia. De camino, están los países de tránsito: Tailandia, Indonesia y Malasia. La necesidad de colaboración transfronteriza y regional es muy importante, y los últimos años han visto crecer el interés por este tipo de colaboración.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha demostrado ser un espacio inadecuado para fomentar la protección de los derechos de los refugiados. Bajo el Proceso de Bali, que agrupa a más de 50 estados y organizaciones internacionales que trabajan para combatir el tráfico ilegal y la trata de personas, el ACNUR ha promovido un marco de cooperación regional para ser utilizado como una guía para que los estados colaboren en materia de migración. Sin embargo, a pesar de haber sido bien recibido, el marco no es vinculante.

Uno de los pocos ejemplos de cooperación bilateral ha sido el Modelo de Cooperación Regional, firmado en 2001 entre Australia e Indonesia, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Su objetivo es apoyar a solicitantes de asilo y refugiados y evitar que sigan su viaje a Australia. Sin embargo, este acuerdo no sirve sin la participación de otros países de acogida, de tránsito y de reasentamiento.

Como uno de los países más desarrollados de la región, Australia está bien preparada para proteger a los refugiados, pero sus intereses de seguridad nacional y de política interna han socavado su capacidad de servir de ejemplo. Las recientes decisiones de realizar los trámites de los solicitantes de asilo fuera de sus costas, en Nauru y Manus, contravienen las obligaciones derivadas de la Convención sobre Refugiados de 1951 y ponen en peligro los derechos de los refugiados. Casi el 90% de quienes llegan en barco son refugiados convencionales, según el Consejo de Refugiados de Australia. 

Australia ha encontrado un resquicio legal al hacer una division de su territorio – excluyendo partes de su zona de migración – para eludir su responsabilidad de tramitar las solicitudes de asilo de quienes llegan en barco. Pero es dudoso que las nuevas políticas impidan que la gente llegue porque el problema radica en la falta de soluciones duraderas para los refugiados en otras partes de la región. Un refugiado afgano en Indonesia dijo: "Sé que es un camino peligroso, y no quiero poner ni a mi familia ni a mí en peligro en el mar, pero no hay más opción. Si mi familia y yo pudiéramos trabajar aquí, nos quedaríamos".

El camino a seguir. La cooperación, la coherencia y la suscripción de las normas universalmente aceptadas de protección son el camino a seguir para asegurar una distribución más equitativa de la carga que supone para los estados proteger a los refugiados en tránsito en Asia Pacífico. La estandarización de los trámites significa que los refugiados tendrán el mismo trato, sin importar adónde van, y mejorará la protección en los países de tránsito, como Tailandia, Malasia e Indonesia, reduciendo la necesidad de volver a partir.

El Plan Integral de Acción (CPA) se inició en la década de los 80 como respuesta a la muerte de miles de boat people vietnamitas, ofreciendo soluciones duraderas a los refugiados de Indochina, que fueron tramitadas en los países de tránsito, ya sea para reasentarlos en los EE.UU., Australia y Canadá o para repatriarlos. Aunque lejos de ser perfecto, el CPA es un ejemplo de que la cooperación regional es posible si hay voluntad política.

* Para leer la definición del ACNUR, ver unhcr.org /pages/4a02d8ec6.html

Oliver White y Dana MacLean, advocacy y comunicación JRS Asia Pacífico. Este artículo fue publicado en la última edición de Servir. Clique aquí para leer más.