República Democrática del Congo: indicadores de calidad del acompañamiento del JRS
Bujumbura, 18 de junio de 2010 – La 'calidad' y el 'impacto' se han convertido en palabras clave del discurso humanitario. Aunque es fácil debatir sobre estos temas, no es tan sencillo valorar la calidad de nuestra labor.
Es más simple valorar la cantidad de servicios ofrecidos: la cifra de escuelas construidas, libros distribuidos, niños escolarizados. Sin embargo, cuando hablamos de 'acompañamiento' – la primera palabra de la misión del JRS – es más complicado valorar la calidad.
Una reciente visita del equipo del JRS a Masisi, en el este de la República Democrática del Congo, me ofreció algunas pistas.
El pasado septiembre, el equipo del JRS, formado por tres miembros internacionales y 18 miembros congoleños del equipo, viajaron junto a la población retornada en el Norte de Kivu, de Goma a Masisi, ya que el campamento para desplazados internos empezó a desmantelarse y en breve iba a cerrarse totalmente. Ahora el equipo trabaja con los retornados en el área de Masisi y con los nuevos desplazados de las localidades de los alrededores.
Cuando nos acercamos a los campamentos, vi algunos niños y adultos gritando los nombres de nuestro personal: Bea, Luis e Irene. No identificaban el coche como el del JRS, sino a las personas que iban en él. Después, caminando por los campamentos, comprobé el estrecho y cercano contacto que tenían Bea, Luis e Irene con las personas atendidas por el JRS.
Bea y Luis visitaban diariamente uno de los cuatro campamentos dentro y fuera de Masisi. Luis trabaja con adolescentes y otros jóvenes, mientras que Bea visita y se encarga de los más vulnerables. Aunque la cifra no supera los 50, están realmente entre los más necesitados.
Cuando el equipo local del JRS no puede responder a las necesidades, ella deriva sus casos a otras organizaciones y a las agencias de la ONU para segurarse de que reciben la atención requerida. Todos los casos que Bea presenta son asumidos por esas organizaciones. Esto demuestra la credibilidad del JRS y la vulnerabilidad real de las personas a las que sirve.
Una vez por semana, Irene va a unos de los dos centros de formación para mujeres, que lleva Angelique, una mujer congoleña, que trabajó con el JRS en Goma y que se trasladó con el equipo a Masisi. Los otros días visita aldeas comunitarias.
Visitamos una de estas aldeas. Aunque estaba en la zona de seguridad, a 20 km de Masisi, la carretera estaba en tan malas condiciones que se tradaban horas en llegar allí. A nuestra llegada, niños y mayores nos mostraban el terreno que ya había preparado la comunidad para construir la futura escuela de secundaria. Estaban muy orgullosos de mostrarnos los frutos de su duro trabajo. Habían sacado la piedra de una montaña para utilizarla en los cimientos de las aulas. Ahora está en manos del JRS ofrecer los materiales y el conocimiento para construir la nueva escuela.
Empecé a reflexionar sobre lo que había visto, según los criterios que el JRS utiliza para medir la calidad y el impacto de su acompañamiento. Permítanme un breve resumen de estos criterios:
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| Hacer con y no para los refugiados forma parte de la esencia de la misión del JRS, Masisi, Este de la República Democrática del Congo, (Peter Balleis SJ/ JRS) |
| Visitar los campamentos a diario es un importante indicador de la calidad del acompañamiento del JRS. |
Es más simple valorar la cantidad de servicios ofrecidos: la cifra de escuelas construidas, libros distribuidos, niños escolarizados. Sin embargo, cuando hablamos de 'acompañamiento' – la primera palabra de la misión del JRS – es más complicado valorar la calidad.
Una reciente visita del equipo del JRS a Masisi, en el este de la República Democrática del Congo, me ofreció algunas pistas.
El pasado septiembre, el equipo del JRS, formado por tres miembros internacionales y 18 miembros congoleños del equipo, viajaron junto a la población retornada en el Norte de Kivu, de Goma a Masisi, ya que el campamento para desplazados internos empezó a desmantelarse y en breve iba a cerrarse totalmente. Ahora el equipo trabaja con los retornados en el área de Masisi y con los nuevos desplazados de las localidades de los alrededores.
Cuando nos acercamos a los campamentos, vi algunos niños y adultos gritando los nombres de nuestro personal: Bea, Luis e Irene. No identificaban el coche como el del JRS, sino a las personas que iban en él. Después, caminando por los campamentos, comprobé el estrecho y cercano contacto que tenían Bea, Luis e Irene con las personas atendidas por el JRS.
Bea y Luis visitaban diariamente uno de los cuatro campamentos dentro y fuera de Masisi. Luis trabaja con adolescentes y otros jóvenes, mientras que Bea visita y se encarga de los más vulnerables. Aunque la cifra no supera los 50, están realmente entre los más necesitados.
Cuando el equipo local del JRS no puede responder a las necesidades, ella deriva sus casos a otras organizaciones y a las agencias de la ONU para segurarse de que reciben la atención requerida. Todos los casos que Bea presenta son asumidos por esas organizaciones. Esto demuestra la credibilidad del JRS y la vulnerabilidad real de las personas a las que sirve.
Una vez por semana, Irene va a unos de los dos centros de formación para mujeres, que lleva Angelique, una mujer congoleña, que trabajó con el JRS en Goma y que se trasladó con el equipo a Masisi. Los otros días visita aldeas comunitarias.
Visitamos una de estas aldeas. Aunque estaba en la zona de seguridad, a 20 km de Masisi, la carretera estaba en tan malas condiciones que se tradaban horas en llegar allí. A nuestra llegada, niños y mayores nos mostraban el terreno que ya había preparado la comunidad para construir la futura escuela de secundaria. Estaban muy orgullosos de mostrarnos los frutos de su duro trabajo. Habían sacado la piedra de una montaña para utilizarla en los cimientos de las aulas. Ahora está en manos del JRS ofrecer los materiales y el conocimiento para construir la nueva escuela.
Empecé a reflexionar sobre lo que había visto, según los criterios que el JRS utiliza para medir la calidad y el impacto de su acompañamiento. Permítanme un breve resumen de estos criterios:
- ir con la gente a donde ellos vayan, estar en los campamentos, en las áreas urbanas marginales o en aldeas inaccesibles de las montañas;
- pasar el tiempo con la gente. Visitar los campamentos diariamente es un importante indicador de la calidad del acompañamiento del JRS. En breve, es más la cantidad de tiempo que dedican los trabajadores del JRS con los refugiados, que la que pasan frente a las pantallas de sus ordenadores;
- que se les conozca por ellos mismos: no hacer que se conozca el nombre de la organización, sino los nombres de los trabajadores sobre el terreno. Si la gente conoce sus nombres, este es un indicativo de la existencia de una relación personal, cercanía, amistad y cariño. Este es también un indicador de la integración local del personal del JRS, la mejor garantía de seguridad para el equipo. La gente local es quien mejor proteje a los equipos del JRS, ya sea personal local o internacional;
- que la gente confíe en ellos. Esto queda de manifiesto cuando los desplazados comparten sus experiencias de pérdidas y esperanzas con nosotros;
- defender a los más vulnerables: algo que sólo es posible si estamos cercanos a las vidas de la gente;
- involucrar a la población local en el trabajo de los proyectos, alentarles a involucrarse, pero no menos importante es,
- disfrutar estando juntos y celebrando con los refugiados.
Peter Balleis SJ




