El JRS USA cree que la comunidad internacional puede comenzar a vencer los errores del pasado cuando reafirmen su compromiso con Haití durante la “Conferencia Internacional de Donantes hacia un Nuevo Futuro para Haití”, mañana en las Naciones Unidas. El JRS USA cree que hay que descartar los viejos modelos y desarrollar un proceso inclusivo de movilización de la sociedad civil y de la diáspora haitiana.
Tanto los haitianos como la comunidad internacional deben trabajar juntos para consolidar la capacidad del gobierno haitiano a asumir necesidades tan esenciales como el imperio de la ley, el desarrollo de las infraestructuras nacionales y la educación universal. Las inversiones de las instituciones oficiales que trabajan en Haití y el fortalecimiento y renovación del estado haitiano – enfocado a la transparencia, la integridad institucional, la justicia social, el respeto a la diversidad y los derechos humanos – mitigarán en gran medida la actual brecha que separa ricos y pobres en Haití. Las prácticas de exclusión social han privado durante muchos años a la mayoría de la población de oportunidades laborales y del acceso a los servicios sociales, a la salud y a la educación.
Además, hay que desarrollar un modelo económico que fomente la producción doméstica, poniendo énfasis en la capacidad doméstica que permitirá a esta nación insular alimentarse a si misma.
Hay que romper con la excesiva centralización del pasado. Durante años, la gente de las áreas rurales de Haití emigraban a Port-au-Prince. La ciudad fue creciendo como una megalópolis incapaz de suministrar servicios básicos como la electricidad, el agua potable y la recogida de desechos, mientras que el desarrollo en el resto de Haití se detuvo por completo. El reciente éxodo de ciudadanos capitalinos tras el terremoto les envió a ciudades y pueblos rurales que no podían asimilar esta afluencia.
Para evitar desastres en el futuro, las ciudades y pueblos, aparte de la capital, deben contar con los recursos necesarios para construir las infraestructuras que sostengan sus poblaciones y les permitan un crecimiento natural. Debe consolidarse un plan de gobernanza basado en la descentralización de la asistencia de emergencia, de los servicios y recursos, que fortalezca las capacidades de los gobiernos locales y el establecimiento de mecanismos para asegurar la participación directa de los actores de la sociedad civil fuera de la capital.
Construir un nuevo modelo de desarrollo requiere una movilización general, amplia y consistente de todos los sectores de la sociedad. Los que fueron tradicionalmente explotados y excluidos deberían ser los protagonistas principales de este proceso. La comunidad jesuita en Haití organizó el Comité de Reflexión y Acción Nacional (Cellule de Reflexion et d’Action Nationale – CRAN), formado por jesuitas y miembros de la sociedad civil haitiana que trabajan juntos regularmente para acompañar al pueblo haitiano, a sus líderes y a la comunidad internacional en sus esfuerzos por reconstruir el país.
“Debe articularse una nueva dirección social para Haití siguiendo unas líneas que tengan en cuenta la nueva visión compartida por toda la sociedad haitiana,” dijo el P. Kawas François, S.J., presidente del Comité Interprovincial Jesuita para la Reconstrucción de Haití y miembro fundador del Comité de Reflexión y Acción Nacional.
El JRS en Haití, sin abandonar su presencia en la frontera nororiental, ha dirigido su labor de ayuda al área de Port-au-Prince, trabajando en siete campamentos que atienden las necesidades de más de 21.000 desplazados dentro y en los alrededores de la capital.
Al trabajar en estos campamentos, el JRS acompañará a las víctimas del terremoto ofreciéndoles asistencia pastoral y psicosocial tanto particular como a grupos. También ofrece ayuda a la coordinación de los comités en los campamentos mediante sesiones formativas en gestión y encuentros regulares para que los desplazados puedan avanzar en sus propias iniciativas de recuperación y reconstrucción.
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