Esta niña no necesita más que lo que le rodea para estudiar en el campamento de Automeca en Port-au-Prince. (Christian Fuchs/ JRS)
Poco antes del terrible terremoto del 12 de enero de 2010, el Servicio Jesuita a Refugiados tenía una presencia de base en Haití, ofreciendo asistencia humanitaria a los desplazados haitianos tanto en la ciudad de Ouanaminthe, en la frontera nororiental con la República Dominicana, como en la misma República Dominicana. El JRS respondió a las necesidades de los haitianos durante una década de agitación social, de sucesivos desastres naturales y de una crisis alimentaria que devastó la economía del país.

Conocíamos Haití tanto en su dolor como en su alegría, como un país en el que muchos niños del campo, menores de doce años, no tienen ropa que ponerse; un país donde la gente se reúne espontáneamente en comunidad durante los frecuentes apagones para cantar, jugar al dominó y así pasar la noche. Haití es también un país con una rica tradición artística y política, poblado por gente de fe profunda que sigue confiando en una vida mejor a pesar de la devastación y la adversidad.

El JRS–Haití ha acompañado a la gente de Ouanaminthe, una población de 100.000 habitantes, con propuestas como la escolarización de los niños, ayudando a organizar cooperativas agrícolas sostenibles, organizando proyectos de perforación de pozos e involucrándose en el seguimiento de los derechos humanos. Mediante todos estos esfuerzos, el JRS ha logrado crear un entorno en Haití que ofrecería a los haitianos empobrecidos una alternativa a la inmigración permitiéndoles mantener una vida segura y digna en su país.

Aparte de su trabajo dentro de Haití, el JRS ha atendido las necesidades de los haitianos refugiados, de los inmigrantes forzosos y de los apátridas en la vecina República Dominicana durante más de 15 años, ampliando el trabajo con inmigrantes y refugiados llevado a cabo por los jesuitas en la República Dominicana y Haití durante los últimos 70 años.

Ahora, el seísmo ha provocado un cambio drástico en el enfoque del trabajo del JRS. A la vez que sigue adelante con sus programas ya en marcha, el JRS – Haití se está centrando en nuevas actividades de socorro en Port-au-Prince, trabajando en siete campamentos que atienden las necesidades de más de 23.000 personas desplazadas.

El JRS y los jesuitas de Haití

Supermercados, bancos, tiendas, emisoras de radio y televisión, hospitales... todo ha caído. El Hospital General, el mayor centro de salud de la capital, se hundió con muchos pacientes en su interior y mientras iban llegando numerosos heridos. ~ P. Perard Monestime, S.J., director del JRS-Ouanaminthe. 13 de enero de 2010.

“Nuestros símbolos nacionales han desaparecido por completo, destruidos por el terremoto. Hemos perdido una pieza de nuestra historia y corremos el riesgo de perder nuestro sentimiento nacional.” ~ P. Wismith Lazard, S.J. – Director del JRS–Haití

La totalidad de los tres millones de habitantes de Port-au-Prince quedaron directamente afectados por el terremoto de magnitud 7,2. Con el 25% de los funcionarios gubernamentales muertos en apenas unos minutos, las comunicaciones y los servicios públicos quedaron interrumpidas e inmediatamente colapsados por el éxodo de 600.000 aturdidos supervivientes que huían de la ciudad al campo, el resto del país también sufrió. Incluso cuatro meses después del desastre, 1,3 millones de personas seguían desplazadas, la mayoría sin un alojamiento adecuado, sin empleo y sin poder cubrir sus necesidades vitales.

Las donaciones para Haití han sido utilizadas tanto para responder a las necesidades de emergencia inmediatas en los campamentos como para comenzar a responder a las necesidades a más largo plazo, por ejemplo, poniendo en marcha escuelas en los campamentos de desplazados y planificando la construcción de 17 nuevos colegios en el campo.

Juntos, el JRS y sus contrapartes jesuitas ofrecieron un amplio abanico de propuestas asistenciales de emergencia a la población haitiana tras el devastador terremoto: ayuda alimentaria de emergencia para más de 50.000 personas en todo Port-au-Prince; tratamiento médico a más de 4.500 heridos por el seísmo; servicios para la gestión de los campamentos; y apoyo psicosocial a las más de 23.000 personas que viven en los siete campamentos de Port-au-Prince.

Conjuntamente con el sistema escolar jesuita de Fe y Alegría y con los ingenieros voluntarios de la University of Detroit Mercy School of Architecture de Estados Unidos. Un mes después del terremoto, el JRS evaluó también la integridad estructural de 400 escuelas en el área devastada.

“Sólo ofreciendo educación universal a todos los niños de Haití, y mediante campañas masivas de alfabetización de adultos, podemos asegurar que el país tendrá las herramientas que necesita para una reconstrucción más sólida,” P. Wismith Lazard, S.J.

El trabajo del JRS en los campamentos

La escala del desastre es tal que a pesar de los esfuerzos de una plétora de organizaciones, muchas de las necesidades vitales continúan sin quedar cubiertas. El JRS está trabajando denodadamente para que estas necesidades sean conocidas por el gobierno haitiano y otras organizaciones que tienen la capacidad de darles respuesta. Mientras, el JRS trabaja con la gente de los campamentos haciendo todo lo que está en su mano para paliar el sufrimiento a través del acompañamiento, la intervención psicosocial y poniendo en contacto a los líderes de los comités de campamento con los organismos de distribución de la ayuda de la ONU y de Estados Unidos para responder a sus crecientes necesidades.

El JRS es el gestor oficial de tres campamentos: Henfrasa, Palais de l’Art, y Parc Colofer. En estos campamentos, hemos empleado un enfoque de gestión participativa para asegurar que se escuchen todas las voces y que los residentes más vulnerables de los campamentos reciban la atención que requieren. Como en otros campamentos donde trabaja, el JRS insiste en que las mujeres estén incluidas en los comités de residentes que representan a la población.

“¿Es este un lugar en el que deban vivir seres humanos? … A menudo tenemos muy poco o nada que comer durante el día.” Madre haitiana que vive con su joven hija en el campamento de Automeca

En los campamentos que el JRS no gestiona, como el de Automeca – que cuenta con 11.000 residentes que viven en tiendas apenas separadas por unos centímetros unas de otras – nuestra organización ofrece servicios vitales como apoyo psicosocial y asistencia a los comités de los campamentos, que actúan como consejo del mismo.

El JRS ofrece sesiones de formación en gestión y reuniones periódicas con el objetivo de fortalecer las capacidades de los desplazados haitianos para que desarrollen sus propias iniciativas de asistencia de emergencia, recuperación y reconstrucción. En una visita a nuestro personal en Automeca, en mayo, el P. Ken destacó la situación de c
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