Haití, 4 de junio de 2012 - Un dicho haitiano dice que un hogar sin una mujer es como un cuerpo sin alma. Creo que eso es cierto. Nuestro proyecto con mujeres revela el creciente deseo de levantarse por su propio pie y de cambiar no sólo su propia situación sino también la de Haití para dar a su país un rostro más justo.
Lo que me llama la atención sobre las mujeres en los campamentos es su sufrimiento y aislamiento. Pero también su sentimiento de Resistencia y esperanza. Recuerdo a Pierre Caroline, una mujer que superó sus dificultades de comunicación y ahora participa activamente en nuestros debates. Por eso fue elegida por las mujeres de los campamentos para presenter una petición al Ministro para el Estatuto y los Derechos de las Mujeres.
Trabajamos duro para crear una 'economía solidaria' donde las mujeres sean las protagonistas de su desarrollo. En Haití tienes que pagar por todo. Sin un empleo, no hay forma de sobrevivir: ni salud, ni educación, nada. Unas buenas condiciones económicas son esenciales: pero las que peor están, las más vulnerables, son las mujeres haitianas. Se han formado grupos de mujeres en cuatro campamentos. Ellas se comprometen a hacer una pequeña contribución semanal, que les garantiza que recibirán sus préstamos. Algunas tienen un puesto callejero donde venden frutas, verduras, vasijas y otras cosas. Un día, cuando caminábamos por las calles de Port-au-Prince, oí a una mujer que me llamaba: "Hna. Socorro, venga a ver el negocio que he puesto con el préstamo". Y una orgullosa Saint Luis Marie Nicole me mostró su bisniz, como le llaman aquí.
Esta experiencia servirá de modelo en los otros tres campamentos. También ofrecemos formación en derechos de la mujer, liderazgo, igualdad de género, y resolución de conflictos. Como soy enfermera, imparto salud comunitaria. De todos los talleres, el que tuvo mayor impacto fue uno sobre enfermedades por la falta de un alojamiento adecuado. Esto despertó en las mujeres el deseo de tener un hogar propio donde poder vivir con dignidad, dejando atrás las carpas. Mi motivación y esperanza es que esto se haga realidad.
Rosa María del Socorro López coordina un proyecto del JRS para mujeres en siete campamentos para supervivientes del terremoto en Port-au-Prince.
Este artículo fue publicado en la última edición de Servir. Clique aquí para leer más.




