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La inversión en ladrillos y cemento es importante, pero no basta para tener buenas escuelas. (Angela Hellmuth/JRS)
Sudán del Sur, 2 de enero de 2013 – Una comunidad será tan Buena como lo sean sus maestros. No hay nada que sustituya a un professor capacitado y comprometido con la educación de calidad. El JRS ha aprendido esta valiosa lección en sus 15 años promoviendo la educación en el sur de Sudán. 

El JRS adaptó su contribución en el sur de Sudán – primero como región en guerra y luego como Nuevo país - de acuerdo a las necesidades. Durante años, se concentró en apuntalar la infraestructura educativa: construcción y renovación de aulas, dormitorios para niñas, laboratorios y bibliotecas, enseñanza y ayudas para el aprendizaje, formación de órganos de gestión, pupitres, pizarras y tiza, pago de las matriculas a niñas y niños vulnerables. Aunque también se formó al profesorado, el JRS no podía entrar en el aula a supervisor ni a profesores ni a alumnos.

Las comunidades beneficiarias en Nimule, Lobone, Kajo Keji y Yei agradecieron la contribución del JRS. Sin embargo, una evaluación de 2010 reveló que aún quedaba mucho por hacer. Proporcionar materiales no basta para un buen aprendizaje. Los resultados en alfabetización, aritmética, matemáticas y ciencias eran insuficientes en las escuelas primarias y secundarias. Entre los problemas, estaba la descoordinación de los talleres para profesores.

El JRS decidió crear equipos de desarrollo escolar (SDT, por sus siglas en inglés) para lograr una transformación positiva. Cada SDT se compone de tres profesores experimentados y comprometidos, que han sido preparados y supervisados por el JRS y que a su vez tutorizan, forman y animan a sus colegas.

Después de su formación, el JRS hace un seguimiento mensual a nivel escolar. Con un enfoque personal y prestando atención a cuestiones específicas, las reuniones resultaron útiles para los profesores, quienes dijeron haber adquirido conocimientos y confianza. En total, se beneficiaron 36 escuelas de primaria y 16 de secundaria. 

La medida dio sus frutos. El JRS desarrolló herramientas para evaluar los avances y llevó a cabo una evaluación conjunta con funcionarios de educación del gobierno y miembros del SDT. Se introdujo la educación en equipo en las escuelas, se mejoró la supervisión conjunta entre el JRS y el gobierno, y la programación de las lecciones. La guinda la pusieron los resultados de las pruebas para el certificado de educación secundaria de Sudán del Sur, en 2011: siete de las diez mejores escuelas habían recibido apoyo del JRS.

Otro paso positivo, recomendado por los expertos y asumido por el JRS, fue el uso de las lenguas locales para la instrucción; en estas escuelas se han registrado avances en la alfabetización y la aritmética.

¿Qué va a pasar ahora que el JRS se retira? En agosto de 2012, durante un taller de capacitación, docentes y funcionarios de gobierno se comprometieron a apoyar los SDT. Sin embargo, quedan algunos flecos: un maestro de tercer grado gana unos 50 dólares al mes. "No podemos enviar a nuestros hijos a escuelas decentes, mientras otros los envían a escuelas fuera de Sudán del Sur", dijo un profesor. Otro apunta que "tenemos la obligación de educar y alimentar a nuestra familia como los demás". Enseñar es un último recurso para quienes buscan trabajo debido a los bajos salarios.

Otros desafíos. El ambiente en el hogar no es propicio para el aprendizaje; muy pocas casas tienen electricidad y la pobreza es habitual; las infraestructuras de antes de la independencia quedaron destruidas por años de guerra. La educación o es algo aislado; la solución a los problemas de la educación formal debe ir de la mano de la lucha por la salud, la seguridad, la  agricultura y otros servicios.

Sin embargo, la educación es la clave del desarrollo en todos los sentidos. A menos que se haga una enorme inversión en mejorar nuestras escuelas, los bajos niveles de alfabetización persistirán en Sudán del Sur.

Dr Francis Biryaho, coordinador de educación del JRS Sudán del Sur. Este artículo fue publicado en la última edición de Servir. Clique aquí para leer más.


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