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Un paquete típico de utensilios de higiene básica entregado a una de las 350 familias de refugiados apoyadas por el JRS en el área del Valle de la Bekaa en el este de Líbano, en la frontera Siria (Angelika Mendes / JRS).
Beirut, 30 de enero de 2013 - Su solitaria casa se levanta sobre una colina, sin nada detrás excepto rocas, maleza y arbustos. Es una de las últimas zonas habitadas antes de entrar en tierra de nadie, entre el principal paso fronterizo entre el Líbano y Siria. A la izquierda de su casa, un muro de cemento enorme demarca el comienzo de una zona de frontera militarizada.

Dima* y su hermana nos invitan a su casa. Es de reciente construcción y el olor a pintura fresca es muy fuerte, no tienen muebles, sólo unas colchonetas en el suelo. Dentro se sienten fuertes corrientes de aire y frío, el fino cristal de las ventanas no proporciona la suficiente insolación contra el frío invierno. Sus cinco hijos, de edades comprendidas entre los dos y los nueve años, están emocionados por los paquetes de alimentos y mantas que traemos.

"Vivimos aquí juntas, y pagamos 200 dólares al mes por dos habitaciones y una cocina. Es lo más barato que pudimos encontrar; en el pueblo cercano, donde nos alojamos durante dos meses, pagábamos 300 dólares por una habitación. No nos lo podíamos permitir", dijo Dima.

Vienen de Qaboun, uno de los suburbios de Damasco, gravemente castigado los últimos meses. En verano huyeron de Qaboun, primero a Damasco y finalmente al Líbano.

"No fue fácil venir aquí, dejar Qaboun era difícil. Pero lo estaban destruyendo todo, así que tuvimos que irnos. Nos fuimos sólo con nuestras maletas y cogimos un taxi a Damasco. Pero tampoco nos sentíamos seguras allí".

Cada día sus respectivos esposos salen a buscar trabajo, por lo general en el sector informal, algo difícil de conseguir debido a la gran cantidad de sirios y libaneses que compiten por los mismos empleos. Entre Dima y su hermana se encargan de los cinco hijos: cuatro niñas y un niño.

Falta de acceso a la educación. "Quiero que vayan a la escuela, pero queda muy lejos. No puedo pagar el precio del transporte. Aparte, es difícil porque aquí en los colegios se habla en francés o inglés. Mis hijos no entenderían nada", explicó la hermana de Dima.

Un punto crítico al que se enfrentan los niños sirios en el Líbano es que el sistema educativo utiliza el francés o el inglés como lengua vehicular, y el árabe sólo se reserva para los cursos de idiomas y, a veces, para las lecciones de historia. Al contrario, en Siria, el sistema educativo es totalmente en árabe.

Una evaluación rápida de las necesidades, realizada a finales de 2012 por el Fondo para de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Save the Children, en el Líbano, también destacó la barrera del idioma como principal obstáculo para los sirios en este país. El informe encontró que a la mayoría de los sirios les gustaría que sus hijos aprendieran el francés o el inglés ya que lo ven como una "oportunidad para mejorar en la vida".

"Solía tener las mejores calificaciones de mi clase en Homs. No soy tonto. Pero ahora, no puedo entender nada en clase. Yo no hablo francés, y todo, a excepción de historia, es en ese idioma. Todavía sigo yendo a la escuela, y voy a aprender francés con el tiempo", cuenta Hamoudi de 16 años.

Aparte, el sistema educativo libanés no puede hacer frente a la llegada de los sirios que cruzan la frontera. Más de 160.000 sirios han sido oficialmente registrados por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) en el Líbano y otros 71.358 esperan ser inscritos. Este número aumenta rápidamente ya que 3.000 sirios cruzan la frontera a diario en dirección al Líbano, Turquía, Jordania e Iraq.

Sin embargo, se estima que el número real es mucho mayor, ya que muchos sirios no se registran ya sea por miedo o porque desconocen los beneficios de inscribirse ante el ACNUR.

Llegar a los más vulnerables. El JRS en el Líbano está evaluando las necesidades de los sirios que viven en las zonas fronterizas remotas en el Valle de la Bekaa, donde hasta 60 familias sirias viven en pueblos pequeños sin ningún tipo de apoyo de organizaciones locales o internacionales.

"En Kafar Zabad encontramos hasta cinco familias viviendo en una casa pequeña. Nadie les ayuda. Este es un pueblo muy pequeño y muy pobre. La comunidad local apenas puede ofrecerles nada. Y es tan remota, que nadie [otras ONG] sabe aún que allí hay familias sirias viviendo", explicó Shadi, un miembro del personal del JRS en el Líbano.

Shadi, también sirio y desplazado unos meses antes, supo de estas familias por el de boca en boca, la forma más rápida de comunicación entre las comunidades de desplazados sirios.

A pesar de la pobreza y la falta de recursos, la comunidad local ha ofrecido al JRS un salón comunitario para fines educativos.

"Es una buena instalación, podríamos dividirla en espacios más pequeños, y cada zona podría ser un aula".

Hasta que no se haya terminado la evaluación de necesidades, no habrá una decisión final sobre qué plan de estudios utilizará el JRS en el Líbano, si el sirio o el libanés. Si se opta por el plan de estudios libanés, los equipos tendrán que organizar clases de refuerzo en inglés y francés para que los niños puedan matricularse en el sistema libanés en el futuro.

"Lo importante es que los niños vuelvan al sistema educativo. Algunos de ellos ya han perdido más de un año. Ir a la escuela también restaura un sentido de normalidad y es un paso importante para ayudar a superar el trauma", dice un miembro del personal del JRS.

La presencia del JRS en el Líbano es el más reciente en la región. Tras la evaluación de necesidades, que se llevó a cabo a finales de 2012, la oficina abrió sus puertas a mediados de noviembre. Actualmente hay actividades en marcha en zonas remotas del valle de la Bekaa y en Beirut. Hasta 350 familias reciben apoyo directo del JRS en el Líbano, si bien la idea es ampliar los servicios a lo largo de 2013.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS Oriente Medio y Norte de África

* El nombre ha sido cambiado para proteger la identidad de la persona involucrada.

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