Una familia siria en Ammán recibe del JRS ayuda de emergencia para el invierno (JRS Damasco).
Beirut, 12 de febrero de 2013 - En una reciente visita a Beirut, el director del Servicio Jesuita a Refugiados en Oriente Medio y Norte de África, Nawras Sammour SJ, informó sobre el sombrío deterioro de la situación en Damasco.

"Es casi tan malo como el de Alepo. Me temo que la situación humanitaria empeorará", dijo el P. Sammour.

Miles de personas están siendo continuamente desplazadas y están buscando refugio ante los intensos combates y la destrucción de los suburbios de Damasco.

"Hasta 15 personas se ven obligadas a vivir en una sola habitación", explicó el P. Nawras.

El JRS brinda ayuda de emergencia a 2.000 familias residentes en el área de Damasco (distribuidas equitativamente entre la ciudad y los suburbios periféricos), muchas de las cuales proceden de los campos de los alrededores y de ciudades, como Homs, en el oeste de Siria.

Además de la escasez de viviendas, la comida es también una prioridad. La escasez de harina, levadura, cereales y combustible, productos básicos para elaborar el alimento diario en Siria – el pan – son difíciles de conseguir, y cuando se encuentran son muy caros. En enero, el JRS entregó 3.000 cestas de alimentos a familias en Damasco, Alepo y Homs.

Alepo. Por otra parte, el mes pasado, el JRS en Alepo también distribuyó un promedio de 13.000 comidas calientes al día a personas en refugios públicos, gracias a una cocina de campaña, pero el pan sigue siendo escaso.

"Un kilo de pan en Alepo cuesta entre 150 y 225 libras sirias (1,5 a 2,3 euros), el más caro en el país, diez veces lo que costaba antes de iniciarse conflicto", confirmó Hadi*, un miembro del personal del JRS en Alepo.

Debido a la escasez de materias primas y a las dificultades en el suministro de ayuda alimentaria a los necesitados como consecuencia de los combates, el pan se ha convertido en un producto de lujo en Alepo; y esto ocurre en un país donde el pan forma una parte importante de la dieta diaria para más de la mitad de la población. Y para agravar aún más la crisis humanitaria, algunas ayudas se desvían o son confiscadas por los grupos armados que se las quedan para ellos mismos.

Sin embargo, la asistencia de emergencia no es la única de vital importancia.

"También estamos aquí para escuchar a aquellos para quienes nadie tiene tiempo, y para garantizar que los niños tengan un lugar tranquilo donde pasar unas horas. La gente se siente abandonada por todos. También es importante abordar estos temas", añadió el P. Nawras.

La dureza del invierno. El mes pasado, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) advirtió que se esperan más tormentas, posiblemente peores que las de principios de enero que llegaron con fuertes lluvias, inundaciones y nevadas. Muchos sirios desplazados internos y refugiados carecen de ropa de invierno adecuada para temperaturas tan bajas y / o para las condiciones húmedas.

La ayuda de emergencia del JRS para el invierno, tanto dentro como fuera de Siria, consiste en el suministro de mantas gruesas, colchones, ropa de invierno, cocinas portátiles y, si es posible, calentadores, para ayudar a las familias frente al frío. Sin embargo, esta ayuda es insuficiente para hacer frente a la demanda masiva.

Preocupación por la afluencia de refugiados a Jordania. A través de su equipo de visitas domiciliarias, el JRS Jordania proporcionó ayuda de emergencia a 277 familias sirias en la capital, Ammán, y a 300 familias sirias en la ciudad fronteriza norteña de Irbid entre octubre y diciembre del año pasado. Esto incluye el suministro de ayuda de emergencia para alquileres, así como mantas para ayudar a las familias a sobrevivir al crudo frío del invierno jordano. En total, se distribuyeron más de 850 mantas y se dieron ayudas para el alquiler por un valor aproximado a los 41.000 euros.

Según los informes, más de 3.000 sirios llegan desde el otro lado de la frontera cada día, desbordando la capacidad de asistencia de las agencias de ayuda y de las organizaciones locales. Ante el creciente número de refugiados que llegan, la asistencia del JRS apenas es esa famosa gota en el océano.

"La semana pasada, en un solo día 3.581 sirios entraron en Jordania. La comunidad humanitaria aquí está muy preocupada por este nivel de afluencia", dijo el director del JRS en Jordania, Colin Gilbert.

Luchando por salir adelante. En el Líbano, donde hay más de 250.000 refugiados registrados, la necesidad de ayuda de emergencia es grande y crece.  Muchas comunidades locales hacen lo que pueden para ayudar a las familias sirias, pero muchas de estas comunidades de acogida a duras penas van resolviendo su propia situación. En Kafar Zabad, una aldea en el remoto noreste del valle de la Bekaa en el Líbano, donde el JRS está ayudando a las familias sirias, la situación es grave.

"La comunidad es muy pobre en Kafar Zabad, y ya es difícil que puedan sobrevivir sin tener que apoyar a las familias sirias. Sin embargo, han respondido con generosidad y nos han ofrecido un espacio municipal para llevar a cabo actividades", dijo Jad Jabbour SJ, director del proyecto del JRS en el Líbano.

Najib Mikati, el Primer Ministro del Líbano, hizo un llamamiento a la comunidad internacional a fines de enero para que envíen ayuda de emergencia al país para hacer frente al número cada vez mayor de sirios. De corroborarse las previsiones del ACNUR de que unos 500.000 refugiados se registrarán en el Líbano antes de junio, esta cifra representaría el 12,5% de la población libanesa.

El proyecto del JRS en el Líbano ha estado atendiendo las necesidades de 350 familias en el valle de la Bekaa y en Beirut, pero cada día llega más gente necesitada de asistencia.

¿Cómo puede ayudar? Usted puede apoyar el trabajo del JRS en Oriente Medio haciendo clic aquí.

Zerene Haddad, responsable de comunicación del JRS en Oriente Medio y el Norte de África 

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