Bruselas, 27 de mayo de 2013 – Marruecos y Argelia, y las vastas extensiones de desierto en medio, son tierra de nadie para los refugiados y los inmigrantes que aspiran a una vida de libertad y seguridad en Europa. Después de una odisea por el Sahara, y apenas han llegado al norte de África, se dan cuenta de que la promesa de protección en Europa es como un espejismo en el desierto.