Internacional: nuevas soluciones para nuevos tiempos
14 noviembre 2005

El JRS conmemora 25 años de aprender de los refugiados y con los refugiados

El 14 de Noviembre de 1980, cuando el Padre General Pedro Arrupe SJ, pidió a los jesuitas que se organizara el Servicio Jesuita a Refugiados en el mundo había sólo 11 millones de refugiados y otros desplazados por la fuerza. El JRS iba a ser un nuevo apostolado para la Compañía y abrió nuevos caminos para servir a los refugiados y aprender de ellos. Hoy, 25 años más tarde, con más de 40 millones de desplazados por la fuerza en el mundo entero, el contexto ha cambiado dramáticamente.

Más que nunca los efectos de una creciente desigualdad, comunicaciones más fáciles, el acceso a las armas, el degrado ambiental, para no nombrar que algunos de ellos, están obligando a millones de personas a huir de sus países y ciudades de origen. Y mientras la protección internacional para los desplazados por la fuerza es cada vez menos existente.

“El número de desplazados en sus propios países excede ahora a los que se ven obligados a buscar protección fuera de sus fronteras. Los tradicionales campos de refugiados siguen dando amparo a millones de refugiados, pero muchos de ellos acaban viviendo en la miseria en zonas urbanas. Se constata a menudo que hay niños involucrados en conflictos armados, y migrantes de todo tipo son detenidos en el intento de cruzar las fronteras en búsqueda de protección o de una vida mejor” afirmaba el Padre Lluís Magriñà, Director Internacional del JRS.

Desde nuestros humildes comienzos en el sureste de Asia, el JRS actualmente está presente en 53 países. Nuestra misión consiste en acompañar, servir y defender la causa de nuestros hermanos y hermanas desplazados en un mundo que no se ocupa de ellos. Y este servicio ha cambiado la vida de millones de ellos, por lo cual debemos dar gracias al Señor. Nuestra experiencia nos ha enseñado que necesitamos no sólo ser fuertes, sino que debemos trabajar en equipo y aprovechar la fuerza de muchos refugiados con quienes colaboramos, y debemos estar siempre dispuestos a responder para paliar las necesidades de los olvidados allí donde estén.

“Aún permaneciendo fiel a su visión original, el JRS, en consultación con las personas desplazadas por la fuerza, ha tratado de preparado sistema de advocacy, de comunicaciones y programas para servir a los más olvidados en lugares ignorados por los gobiernos, por las ONG y los medios de comunicación. Esta labor ha sido crucial. Sin embargo, en los próximos 25 años debemos redoblar esfuerzos para afrontar las causas de la migración forzosa y asegurar que no se cuestione nunca la necesidad de proporcionar protección a  los refugiados”, añadía el Padre Magriñà.




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