Burundi: a punto de repatriarse los últimos refugiados desde Tanzania
28 octubre 2011

Los proyectos de medios de subsistencia del JRS facilitan la transición al retorno de los refugiados a su país, Burundi. (Danilo Giannese/JRS)
La repatriación es un paso delicado en las vidas de los retornados. Tras pasar años recibiendo asistencia alimentaria y los servicios básicos, regresan a un país en el que lo perdieron todo: casa, tierra, medios de subsistencia, dijo el director regional del JRS Grandes Lagos, Tony Calleja SJ
Bujumbura, 28 de octubre de 2011 –Los últimos de los más de 500.000 refugiados que huyeron de la violenta guerra civil de Burundi en los 90 volverán a casa, poniendo punto final a una repatriación masiva.

Los refugiados, que ahora viven en Tanzania, serán repatriados en el marco de un acuerdo firmado entre la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) y los gobiernos de Burundi y Tanzania. El acuerdo establece el cierre del último campamento de refugiados en Tanzania, que acoge a 38.000 burundeses, el próximo 31 de diciembre de 2011.

"La repatriación es un paso delicado en las vidas de los retornados. Tras pasar años recibiendo asistencia alimentaria y los servicios básicos, regresan a un país en el que lo perdieron todo: casa, tierra, medios de subsistencia", dijo el director regional del JRS Grandes Lagos, Tony Calleja SJ.

"Aunque muchos de ellos están felices de volver a su país, no se sienten como en casa y las comunidades locales les miran como extranjeros, aún cuando muchos de ellos nacieron en esas mismas aldeas", continúa el P. Calleja.

Según un informe reciente publicado por las ONG Iniciativa Internacional por los Derechos de los Refugiados y otros ministerios, los refugiados se resisten a la repatriación porque tienen miedo de las precarias condiciones de vida y a los problemas de seguridad en Burundi. Sin embargo, allá donde han intervenido las organizaciones, la situación ha mejorado significativamente.

Desde 2007, el JRS ha acompañado de regreso a su país a 13.000 familias burundesas retornadas, ayudándolas a reconstruir sus vidas desde cero y a reintegrarse en las comunidades locales. La organización jesuita trata de promover la reintegración socioeconómica de los antiguos refugiados y su reconciliación con las comunidades locales.

Los programas más amplios gestionados por el JRS son dos proyectos de seguridad alimentaria en las provincias de Muyinga y Rutana, al este de Burundi, junto a la frontera tanzana. Estos programas ofrecen a sus beneficiarios – tanto retornados como pobladores locales – formación en actividades agrícolas y ganaderas. La inclusión de la comunidad local está pensada para evitar tensiones entre los dos colectivos.

Comenzando con… dos cabras

"Cuando decidí participar en el programa del JRS me dieron dos cabras. Desde entonces, aprendí a cuidarlas y a evitar que enfermasen. Con la ayuda del JRS, hice un establo del que recojo una gran cantidad de abono que utilizo para cultivar bananas, berenjenas y alubias", cuenta Danielo, un ex refugiado de 44 años que vive en Giteranyi, y que regresó en 2004.

A su regreso, Danielo sólo recibió de la ONU un paquete de comida para seis meses. Ahora se gana la vida gracias a los conocimientos adquiridos en agricultura y ganadería.

"Aprendiendo técnicas agrícolas eficientes, puedo aumentar la producción. No sólo puedo alimentar a mi familia, sino que puedo vender mis verduras en el mercado y utilizar el dinero para adquirir pollos y otras cabras. Mi sueño ahora es comprar reses, y sé que puedo conseguirlo", añade Danielo.

"Antes de ir a los talleres sobre técnicas agrícolas del JRS, solía producir unos 20 kg. de alubias. Ahora saco más de 200 kg., y eso nos permite a mi familia y a mí vivir bien y dejar atrás todos los problemas que tuvimos cuando regresamos a Burundi", dice Severin, un ex refugiado de 61 años, que habla de su experiencia como beneficiario del proyecto de seguridad alimentaria, en Giharo.

A principios de este mes, el JRS completó la construcción de un centro de formación agrícola en Kibimba, como parte del proyecto de seguridad alimentaria de Giharo. Esta instalación ofrecerá formación en actividades agrícolas tanto a retornados como a la comunidad local. Es un paso crucial para el JRS en el acompañamiento de los refugiados hacia su autonomía, y, especialmente, porque la organización prevé cerrar sus proyectos en 2012.

"Después de cinco años apoyando a los retornados que estaban en la pobreza extrema, hemos conseguido nuestro objetivo de ofrecerles la formación que necesitan para mejorar sus condiciones económicas y promover su reintegración. Nuestro papel es promover soluciones duraderas a los refugiados, no el desarrollo a largo plazo, así que ya es el momento de cerrar nuestros proyectos", añadió el P. Calleja.



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