Asia Pacífico: cinco deseos para el día internacional de las mujeres
07 marzo 2012

Los deseos de las mujeres refugiadas son compartidos por mujeres de todo el mundo, Phnom Penh, Camboya (Tess O'Brien/JRS
Si no elaboramos el pan por la mañana, si enfermamos o estamos cansados, no tendremos el dinero necesario para alimentar a nuestros hijos. Así que tenemos que hacerlo. Cada día. De una forma u otra.
Bangkok, 7 de marzo de 2012 – Las mujeres viven en situaciones vulnerables en toda la región: desde los campamentos en la frontera hasta los bloques de apartamentos en las ciudades. Durante el pasado año, el JRS estuvo recogiendo testimonios de mujeres en la región de Asia Pacífico. En este Día Internacional de las Mujeres, tómese un minuto para leer qué futuro desean para ellas y para sus familias.

Que mis hijos tengan un futuro seguro. "Vine a Tailandia con mi esposo pensando que podríamos reunir el dinero suficiente para volver a Birmania y llevar a mis hijos a una buena escuela. Ahora, estamos aquí y apenas ganamos para vivir al día. No tenemos ahorros y mis hijos pronto tendrán que abandonar la escuela para ayudarnos en el trabajo," dice una madre de dos hijos que emigró al distrito pesquero de Ranong hace cinco años.

Que estemos a salvo de violencia sexual. Amina es sólo una de los cientos de mujeres que huyeron de la violencia sexual en su país. Ahora vive en Bangkok cuidando a su hijo. Espera ser reasentada en otro país y comenzar una nueva vida con su hijo en algún lugar donde pueda sentirse segura. "Realmente yo era una persona respetada como oficial de policía en Yibuti. Pero cuando me di cuenta de que los abusos y torturas por parte de mi esposo nunca iban a parar y que nadie en la comunidad me salvaría de él, tuve que huir. Sin el estatuto de refugiado tengo miedo que me envíen de regreso con él. Me moriría."

Que haya suficiente comida para alimentar a mi familia tres veces al día. Indonesia, Tailandia y Malasia no han firmado la convención para los refugiados, lo que significa que la gente que solicita asilo no puede trabajar legalmente en dichos países. Adelah y su esposo aprendieron a hornear tortas de pan afgano para vender a la comunidad refugiada donde viven en las afueras de Yakarta. "Si no elaboramos el pan por la mañana, si enfermamos o estamos cansados, no tendremos el dinero necesario para alimentar a nuestros hijos. Así que tenemos que hacerlo. Cada día. De una forma u otra."

Que no haya bombas de racimo ni minas antipersona en nuestros campos para que mis hijos y nietos puedan jugar libremente. Una mina antipersona acabó con la vida de la hija y del nieto de Yay Mao en los años 70. Y hace sólo cinco meses, otro nieto de diez años moría al estallarle una bomba de racimo cerca de su casa. Si bien Camboya es signataria del tratado para la prohibición de minas antipersona y de bombas de racimo, tardará décadas en limpiar el país de minas. Dile a tu gobierno que prohíba las minas y las bombas de racimo, hoy, y que encuentre otras formas para ayudar a que personas como Yay Mao puedan vivir seguras aquí.


Que mi casa sea segura tanto durante la estación lluviosa como durante la seca. En los campamentos de refugiados en la frontera birmano-tailandesa – algunos de los cuales acogen a más de 20.000 refugiados – las mujeres escribieron sobre sus preocupaciones por el reasentamiento, a ser repatriadas a Birmania, por la educación de sus hijos y por cómo ganarse la vida. Pero todas ellas estaban preocupadas en primer lugar y sobre todo por algo más esencial: la supervivencia. Vivir en la jungla durante la estación lluviosa significa estar a merced de las avalanchas de barro. Un deslizamiento de tierra y los árboles que éste arrastra puede arrasar hogares enteros en las laderas de los campos. En la estación seca, los incendios, como el del campo de refugiados de Umpiem Mai, pueden devastar sectores enteros del campamento en cuestión de minutos. "A veces tenemos noticias de personas que han muerto al caer un árbol. Estamos constantemente amenazados por los derrumbes en la estación lluviosa y por los incendios en verano. No tenemos suficiente agua limpia en verano ni tampoco hay un camión de bomberos," cuenta May Tho, una madre refugiada.




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