Día Internacional de la Mujer: cinco deseos de mujeres en Oriente Medio
13 marzo 2012

Mujeres iraquíes refugiadas muestran su esperanza en un futuro de estabilidad y éxitos. Ammán, Jordania. (Zerene Haddad/JRS)
Quiero ver lo mejor de mi esposo y de mis hijos: intelectualmente, psicológicamente y de salud.
Ammán, 13 de marzo de 2012 – Bienvenidos como invitados, pero sin permiso para trabajar legalmente, los refugiados urbanos iraquíes en Siria y Jordania sueñan con la estabilidad para ellos y para sus familias. Si bien sus hijos reciben educación,  sus padres, desempleados, esperan hasta ocho años para ser reasentados. Cinco mujeres iraquíes se sentaron con el JRS Oriente Medio para compartir sus esperanzas ante un  futuro incierto.

Conseguir algo por mi misma. He hecho muchas cosas en la vida: he estudiado, tengo una familia y los  hijos han crecido bien, pero no he conseguido nada para mi. Sueño con estudiar y ser programadora informática. También me gustaría ver a mi madre, a quien no he visto desde hace años.

Tener una casa y finalmente establecerme en un lugar. He tenido muchos trabajos en los últimos 33 años, incluso como directora; pero hasta ahora mis derechos siguen sin respetarse. Sigo esperando mi pensión desde Iraq. Siempre trato de mejorar, y realmente me gustaría encontrar un empleo.

Planificar el futuro. Sueño con la estabilidad psicológica; me gustaría que mis hijos siguieran sus estudios y comenzaran a pensar en el futuro de nuevo. Después de abandonar Iraq, pasamos cinco años en Armenia y mis hijos estudiaron allí. Llegamos a Siria pensando que estaríamos sólo unos meses antes de trasladarnos de nuevo, así que ellos dejaron de ir a la escuela. Ahora ya llevamos años aquí.

Estabilidad. Para mi la estabilidad significa poder moverme y trabajar con libertad. Como cualquier iraquí y árabe, sueño con la estabilidad para mi país, para Siria y para el mundo árabe, pero sé que es difícil. Quiero ver lo mejor de mi esposo y de mis hijos: intelectualmente, psicológicamente y de salud. Sueño con tener mi propia casa.

Mantener sus valores. Mi esposo está enfermo y su salud se deteriora. Hemos levantado bien a nuestros hijos, y confío que mantendrán los valores familiares si tenemos que trasladarnos a otro país. Ellos son mi única familia; mis padres murieron y mis hermanos están en Iraq. Ni pienso ni sueño en Iraq porque allí la situación está cada vez peor.



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