Burundi: un nuevo proyecto del JRS destaca el papel de las mujeres
03 mayo 2012
Kibimba, 3 de mayo de 2012 – Al anunciar la apertura de su último proyecto de seguridad alimentaria en el sudeste de Burundi, el personal del JRS puso de relevancia su innovador enfoque destinado a ayudar a las mujeres a ser protagonistas en sus propias comunidades.
Este proyecto va más allá que las anteriores actividades para la seguridad alimentaria del JRS en Giteranyi y Giharo, en el este y sudeste de Burundi. No se trata sólo de aumentar el bienestar económico de los participantes; las actividades están pensadas para mejorar la situación de mujeres y niñas.
Junto a la diócesis de Rutana, el nuevo proyecto de Kibimba puso en marcha una granja-escuela donde mujeres y chicas reciben cursos de alfabetización, civismo, técnicas agrícolas y cuidado del ganado. Mediante la participación de las mujeres, el personal sobre el terreno quiere promover la seguridad alimentaria de la población y fortalecer las relaciones entre las poblaciones locales y los ex refugiados que han regresado a Burundi tras años de exilio en Tanzania.
"En esta parte de Burundi, las mujeres se quedan en casa para atender a los niños y cultivar la tierra, mientras que los hombres parten a otros lugares en busca de trabajo, a menudo quedándose fuera durante al menos un año seguido", dijo el director del proyecto del JRS, Herman Nakintije.
"Las mujeres son la locomotora de la familia. Si queremos alcanzar un genuino desarrollo social, debemos centrarnos en ellas. Enseñando a las mujeres a leer y a escribir y mejorando sus conocimientos sobre cultivo de la tierra o cómo cuidar del ganado, les ayudamos a darles a sus hijos e hijas una mejor educación y a elaborar una alimentación de mejor calidad para sus familias. Con la mejora de la seguridad alimentaria, los niveles de criminalidad se reducen, las tensiones entre los vecinos desaparecen y los niveles de vida aumentan. Esto beneficia a la sociedad en su totalidad", añade Nakintije.
De la seguridad alimentaria a la higiene: formación global. Los cursos en Kibimba duran seis meses y se dirigen a 144 mujeres y niñas de las aldeas vecinas. Equipadas con establos y gallineros, se enseña a las participantes técnicas para el cuidado de animales, y se destina la tierra al cultivo de berenjenas, soja, mandioca, batatas, plátanos, alubias y otras verduras, incluida la especialidad local, la lengalenga.
"Nuestro objetivo es ayudar a mujeres y niñas a disfrutar de una vida en plena dignidad, en armonía con el resto de la comunidad. Si una mujer puede leer el peso en la báscula del mercado y contar el dinero o preocuparse por la salud de sus hijos y vencer las tensiones con los vecinos, entonces ella, sin duda, será una persona más feliz, y consciente de sus capacidades, que se relacionará mejor con otras personas", dijo Claudine Nsabiyumva, una de las formadoras del JRS.
"El otro día, por ejemplo, visitamos a las participantes en sus aldeas, como parte del aspecto de acompañamiento de nuestro proyecto. Las encontramos yendo de aquí para allá con sus negocios diarios, satisfechas de poder poner en práctica lo que aprendieron, incluso las pequeñas cosas sobre la higiene diaria. Y regresamos a Kibimba aún más entusiastas", siguió Nsabiyumva.
03 mayo 2012
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| El más reciente proyecto de seguridad alimentaria del JRS en Kibimba, Burundi, enfatiza el papel de la mujer como líder de su comunidad. (Danilo Giannese/JRS) |
| Las mujeres son la locomotora de la familia. Si queremos alcanzar un genuino desarrollo social, debemos centrarnos en ellas. |
Este proyecto va más allá que las anteriores actividades para la seguridad alimentaria del JRS en Giteranyi y Giharo, en el este y sudeste de Burundi. No se trata sólo de aumentar el bienestar económico de los participantes; las actividades están pensadas para mejorar la situación de mujeres y niñas.
Junto a la diócesis de Rutana, el nuevo proyecto de Kibimba puso en marcha una granja-escuela donde mujeres y chicas reciben cursos de alfabetización, civismo, técnicas agrícolas y cuidado del ganado. Mediante la participación de las mujeres, el personal sobre el terreno quiere promover la seguridad alimentaria de la población y fortalecer las relaciones entre las poblaciones locales y los ex refugiados que han regresado a Burundi tras años de exilio en Tanzania.
"En esta parte de Burundi, las mujeres se quedan en casa para atender a los niños y cultivar la tierra, mientras que los hombres parten a otros lugares en busca de trabajo, a menudo quedándose fuera durante al menos un año seguido", dijo el director del proyecto del JRS, Herman Nakintije.
"Las mujeres son la locomotora de la familia. Si queremos alcanzar un genuino desarrollo social, debemos centrarnos en ellas. Enseñando a las mujeres a leer y a escribir y mejorando sus conocimientos sobre cultivo de la tierra o cómo cuidar del ganado, les ayudamos a darles a sus hijos e hijas una mejor educación y a elaborar una alimentación de mejor calidad para sus familias. Con la mejora de la seguridad alimentaria, los niveles de criminalidad se reducen, las tensiones entre los vecinos desaparecen y los niveles de vida aumentan. Esto beneficia a la sociedad en su totalidad", añade Nakintije.
De la seguridad alimentaria a la higiene: formación global. Los cursos en Kibimba duran seis meses y se dirigen a 144 mujeres y niñas de las aldeas vecinas. Equipadas con establos y gallineros, se enseña a las participantes técnicas para el cuidado de animales, y se destina la tierra al cultivo de berenjenas, soja, mandioca, batatas, plátanos, alubias y otras verduras, incluida la especialidad local, la lengalenga.
"Nuestro objetivo es ayudar a mujeres y niñas a disfrutar de una vida en plena dignidad, en armonía con el resto de la comunidad. Si una mujer puede leer el peso en la báscula del mercado y contar el dinero o preocuparse por la salud de sus hijos y vencer las tensiones con los vecinos, entonces ella, sin duda, será una persona más feliz, y consciente de sus capacidades, que se relacionará mejor con otras personas", dijo Claudine Nsabiyumva, una de las formadoras del JRS.
"El otro día, por ejemplo, visitamos a las participantes en sus aldeas, como parte del aspecto de acompañamiento de nuestro proyecto. Las encontramos yendo de aquí para allá con sus negocios diarios, satisfechas de poder poner en práctica lo que aprendieron, incluso las pequeñas cosas sobre la higiene diaria. Y regresamos a Kibimba aún más entusiastas", siguió Nsabiyumva.
Press Contact Information
James Stapleton
international.communications@jrs.net
+39 06 69 868 468
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