República Democrática del Congo (RDC): se necesita urgentemente más ayuda alimentaria
15 mayo 2012

Un grupo de mujeres y niños desplazados esperan para entrar en la escuela de Mugunga donde han buscado refugio del conflicto armado. Goma, República Democrática del Congo. (Danilo Giannese/JRS)
Las condiciones de vida de la población desplazada en Mugunga son extremadamente precarias.
Goma, 16 de mayo de 2012 – Cuando la conocimos, Faida Zahir, de 38 años, se encontraba amamantando a Dorica, su hija de un mes. Estaba sentada en una banca de una pequeña iglesia protestante en Mugunga, a pocos kilómetros de Goma, la capital de Kivu Norte. Dorica y su madre estaban entre las 500 familias que encontraron refugio en la iglesia y en la escuela de primaria vecinas.

Habían huido de los duros combates entre el ejército congoleño y cientos de desertores leales a Bosco Ntaganda, un ex general reclamado por el Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Los desplazados internos en Mugunga se lamentan por la casi total falta de ayuda humanitaria, especialmente por la distribución de alimentos. Las condiciones de vida de la población desplazada en Mugunga son extremadamente precarias.

"La última vez que comí fue una pequeña mazorca hace 24 horas. Unos amigos que viven cerca me dieron la comida, que tuve que compartir con mis siete hijos. ¿Pero cómo puedo seguir viendo a mi familia pasar hambre?" dice Faida.

Faida ha estado viviendo con los desplazados en Mugunga desde finales de abril. En Kashebere, donde vivía, tenían un pequeño pedazo de tierra que cultivaba y una casa donde podía atender a su familia. Los combates entre el ejército y los rebeldes se lo llevaron todo, incluso a su esposo, dejándola sin nada.

"En estos momentos, no podemos pensar en regresar a nuestra aldea: el área está llena de cadáveres, los hogares destruidos y aún no se ha restaurado la seguridad", explica mirando al suelo.

Urgente distribución de alimentos del JRS. El pasado 8 de mayo, tras la última oleada de desplazados en Kivu Norte, el JRS distribuyó cinco toneladas de maíz, dos toneladas de alubias y 250 kilos de sal para las cerca de 1.100 familias que aquel día estaban en la iglesia y en la escuela.

"Aparte de la distribución del JRS, nadie ha venido para traernos comida. Buscábamos algo que hacer, pero es realmente difícil. Pasamos hambre", dice Masalio Chamolo, presidente de la comunidad desplazada.

"Dada la excepcionalidad de las circunstancias, decidimos hacer frente y responder a las grandes y urgentes necesidades de esta población. Ahora, sin embargo, esperamos que entren en la categoría de campamentos reconocidos por la ONU donde puedan recibir ayuda oficial", explicó Romeo Cagatin svd, director del JRS RDC.

Desde la distribución del JRS la semana pasada, la cifra de familias ha caído en picado, ya que muchos de ellos han podido regresar a sus aldeas, no muy lejanas a Mugunga. Las familias que quedan, según los planes adoptados por las autoridades provinciales, deberían poder trasladarse a Mugunga III, el campamento oficial de la ONU, donde viven más de 2.000 nuevas familias desplazadas (en total, casi 9.000 personas) que, recientemente, se unieron a las 565 familias que han estado allí alojadas desde hace años.

Se espera que en las próximas horas se anuncie un plan oficial de asistencia de la ONU, que incluiría la distribución de galletas energéticas, leche caliente y otras necesidades básicas.

Gracias a un acuerdo con el director de la escuela de primaria Lac Vert, 120 niños desplazados podrán asistir a la escuela. El JRS ha trabajado para garantizar que estos niños tengan materiales escolares, como cuadernos de escritura y lápices. Sin embargo, los niños desplazados de Mugunga III aún no han podido regresar a la escuela.




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