Kenia: contar historias para cambiar las cosas
06 junio 2012

Personal refugiado incentivado en el campamento de Kakuma, noroeste de Kenia, participa en los talleres de formación en comunicación (Katie Allan/JRS).
Aunque con muchas tareas en casa y en el trabajo, confiamos en que el personal refugiado incentivado encontrará un momento para escribir sobre sus experiencias.
Kakuma, 6 de junio de 2012 – Un entusiasta y creativo grupo de 33 refugiados se reunió recientemente en el Centro de Aprendizaje Arrupe del campamento de Kakuma para aprender sobre comunicación y redacción.

Se organizaron dos talleres para desarrollar las habilidades relacionadas con la palabra escrita – historias, testimonios y reflexiones personales – como medio para ayudar a los que están fuera del campamento a entender cómo es la vida allí y para contar el viaje y el clamor de los refugiados. Las historias de los refugiados se publicarán online en un futuro.

Un mensaje al mundo exterior. Ubicado en un rincón del noroeste de Kenia, el campamento de Kakuma sería casi invisible para la mayoría del mundo si no fuera por el poder de la comunicación y de los medios. Noticias, notas en Facebook y páginas web permiten que el trabajo transformador de las agencias de ayuda no pase desapercibido.

Como responsable regional de comunicación del JRS, me he centrado en dar a conocer nuestras actividades a una amplia audiencia; sin embargo, para que esto sea efectivo, necesito escuchar las historias personales en nuestros proyectos – tanto las cotidianas como las excepcionales. No hay nadie más adecuado para contar estas historias y trasladar su mensaje al mundo exterior que los propios refugiados. Los talleres que facilité en Kakuma se diseñaron para sacar a la luz el talento y la creatividad de los refugiados participantes.

Algunos de los temas tratados en los talleres fueron: la importancia del mensaje y de la marca, la audiencia y los que apoyan al JRS, lo esencial de una historia convincente, las herramientas de comunicación del JRS, escribir testimonios y artículos, y buenas prácticas de la comunicación interna. Los que participaron en los talleres podrán utilizar sus conocimientos tanto para su propio futuro dentro del campamento como en su vida cuando salgan de él, así como para instruir a otros refugiados.

"Trato de aplicar mis conocimientos reuniéndome con miembros del personal y explicándoles la parte que cada persona debe desempeñar en las comunicaciones del JRS", dijo uno de los participantes.

Todos los que participaron forman parte del personal incentivado y supervisan a otros en la misma situación. El termino 'personal incentivado' define a los muchos refugiados que ayudan a que Kakuma funcione sin problemas, y que apoyan y guían a sus compañeros refugiados cuando llegan al campamento.

Con un pequeño estipendio como pago, el personal incentivado trabaja para varias organizaciones de ayuda – en la enseñanza, la administración, en asesoramiento y otras áreas – aprendiendo nuevas habilidades y apoyando al personal de las agencias. Como refugiados no se les permite trabajar, así que su trabajo como personal incentivado es la alternativa más apropiada.

Creatividad. El principal resultado de cada uno de estos talleres de un día ha sido una redacción breve de los participantes. La calidad de los textos y la originalidad de las ideas de cada uno de ellos eran motivadoras. Las historias iban desde asuntos personales hasta cuestiones relacionadas con salud, discapacidad y género.

Un artículo que realmente me impactó hablaba de un día inusualmente lluvioso en el campamento en el que el coche del JRS quedó atascado en el barro. ¡No uno, ni dos, ni tres, sino cuatro refugiados gravemente enfermos de un hospital cercano se ofrecieron a ayudar a sacar el vehículo! Uno tras otro gritaban desde la ventana del hospital ofreciendo su ayuda. Aunque se agradeció el ofrecimiento, finalmente éste no fue necesario porque un chófer del JRS volvió para ayudar.

El mensaje de la historia era claro y potente – incluso en un lugar donde la esperanza es difícil de encontrar, donde los refugiados no sólo sufren por su situación, sino que también padecen enfermedades – el espíritu de la gente que quiere ayudar a los demás sigue vivo. En esencia, todos somos lo mismo.

Escribir en el futuro. La reacción por los talleres fue positiva y edificante. Aunque con muchas tareas en casa y en el trabajo, confiamos en que el personal refugiado incentivado encontrará un momento para escribir sobre sus experiencias.

Infundidos con la confianza de que sus historias, retos y percepciones de la vida en Kakuma son de interés para los amigos y las personas que apoyan al JRS, un participante dijo que "la formación ha sido de gran ayuda porque me ha ayudado a tener más confianza en lo que hago y en lo que escribo".

Las historias ayudan a forjar el sentimiento de compasión, la empatía, el conocimiento de la situación a la vez que alienta a otros a mantenerse solidarios con los refugiados, ayudándoles y defendiéndoles de la mejor manera posible.

El JRS ha estado acompañando y sirviendo a los refugiados en el campamento de Kakuma desde 1994. Este campamento acoge a más de 90.000 refugiados de once nacionalidades diferentes. El JRS trabaja en las áreas de educación y terapia psicosocial y ayuda a los refugiados a aprender nuevas habilidades para el futuro.

Katie Allan, responsable de comunicación del JRS África oriental




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