República Democrática del Congo: cuando los elefantes luchan, la hierba sufre
20 julio 2012

Refugiados congoleños que huyeron de la violencia a finales de mayo de este año. Mweso, República Democrática del Congo (Danilo Giannese/JRS)
En las últimas dos semanas, la cifra de desplazados internos registrados en el norte de Kivu, donde los equipos del JRS han estado activamente prestando servicios durante los últimos dos años, ha superado los 220.000.
Goma, 20 de julio de 2012 – Durante los últimos tres meses, una nueva catástrofe humanitaria se ha extendido por la región oriental de la República Democrática del Congo. Por primera vez desde 2009, el número de personas desplazadas en este inmenso país de África central ha superado el millón.

En las últimas dos semanas, la cifra de desplazados internos registrados en el norte de Kivu, donde los equipos del JRS han estado activamente prestando servicios durante los últimos dos años, ha superado los 220.000. Hombres, mujeres y niños se ven obligados a huir de sus aldeas de origen, unas veces para salvar sus vidas, otras para protegerse de la violencia sexual, que está siendo utilizada como arma de guerra.

En una entrevista con el director del JRS en la República Democrática del Congo, Romeo Cagatin SVD, éste nos da una visión sobre cómo se encuentra la población civil atrapada en medio de esta nueva crisis humanitaria en Kivu del Norte.

Director, ¿cuáles son las principales consecuencias para la población?
Después de su huida, los desplazados comenzaron a vivir en campamentos donde hay enormes necesidades en términos de acceso a alimentos, vivienda, salud y educación. Es como el famoso proverbio africano que dice que “cuando los elefantes luchan, la hierba sufre", es decir que cada vez son más las víctimas civiles. El desplazamiento forzado causado por los conflictos armados es el escándalo social y político del siglo XXI.

¿Cómo cree que evolucionará la situación en el Congo?
Me vienen dos posibles escenarios a la mente: uno positivo y otro negativo. En primer lugar, a raíz de la reciente conferencia internacional sobre la región de los Grandes Lagos, celebrada en Addis Abeba, se comienza a avanzar en un largo del camino hacia una solución a largo plazo, que pondría fin a este ciclo de 20 años de violencia en el Congo oriental, especialmente en el Norte y el Sur de Kivu. Para que esto suceda es necesario que haya un acuerdo político a nivel regional e internacional. Todo el mundo aquí sabe que una solución militar a la crisis no va a producir una paz duradera ni la estabilidad.

¿Y el escenario negativo?
Si el gobierno congoleño, o los países vecinos, siguen sin demostrar una voluntad para encontrar una solución política consensuada, la situación va a empeorar, posiblemente más allá de la reparación. En consecuencia, cientos de miles continuarán y sufriendo. La gente en la República Democrática del Congo ha vivido en un estado de constante crisis humanitaria en los últimos 20 años. Esto es inaceptable.

¿Qué está haciendo el JRS para fomentar una solución al conflicto?
En el ámbito de la promoción de una solución, el JRS está trabajando a nivel internacional, junto con otros grupos y organizaciones, presionando al gobierno congoleño y a la comunidad internacional (Unión Africana, Unión Europea, ONU y naciones donantes) para llegar a una estrategia consensuada que permita poner fin al conflicto en el este del Congo.

¿En qué sentido los recientes brotes de violencia han afectado al trabajo del JRS sobre el terreno?
Lamentablemente, la actual inseguridad impide que nuestros equipos se muevan libremente sobre el terreno y, por eso no podemos llegar a todos los campamentos de desplazados internos en los que nos gustaría intervenir. Dicho esto, nos mantenemos sobre el terreno cerca de la población y seguiremos haciendo nuestro trabajo en todos los lugares donde podamos llegar. Nuestra misión es el "apostolado de la presencia" junto a los desplazados. Lo que llena nuestros corazones de alegría es ver que son felices simplemente porque estamos ahí. Estas personas que han sido desplazadas necesitan alguien que les escuche y la oportunidad de no perder la esperanza en el futuro.

¿Cuál es la causa de la crisis actual?
El último desplazamiento forzoso masivo en el este del Congo comenzó cuando un grupo de unos pocos cientos de soldados desertaron del ejército nacional y crearon un grupo rebelde leal al ex general Bosco Ntaganda, para quien el Tribunal Penal Internacional ha dictado una orden de detención por crímenes de lesa humanidad.

En las últimas semanas, tuvieron lugar enfrentamientos violentos entre el nuevo grupo rebelde, M23, y el ejército nacional. Según un documento reciente del Grupo de Expertos sobre la República Democrática del Congo, los rebeldes están recibiendo el apoyo del gobierno de Ruanda, que de ser cierto, sería una violación expresa de la ley internacional. Kigali claramente ha negado cualquier implicación en esta nueva rebelión en territorio congoleño.

Por otra parte, en una reciente conferencia internacional sobre la región africana de los Grandes Lagos, celebrada en Addis Abeba, los gobiernos del Congo y de Ruanda han acordado cooperar para desarmar a los grupos rebeldes en Kivu Norte y Kivu Sur. Entre los puntos acordados está el despliegue de una fuerza de paz internacional neutral para garantizar la seguridad en las fronteras entre ambos países.

Aparte del caos causado por la presencia de M23, el este del Congo se caracteriza por la violencia y las incursiones armadas de numerosos grupos rebeldes nacionales y extranjeros. Entre ellos se encuentran las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), que han aprovechado que el ejército congoleño está ocupado en su lucha contra el M23, para tomar el control de otras áreas de Kivu del Norte y del Sur.

Danilo Giannese, responsable de incidencia política y comunicación del JRS Grandes Lagos de África




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