República Democrática del Congo: la precaria vida de los desplazados internos en Masisi
27 noviembre 2012

Goma, 27 de noviembre de 2012 - Por un lado, los desplazados congoleños viven atemorizados ante la inminente llegada de los rebeldes del Movimiento 23 de marzo (M23), que ya se han hecho con el control de Goma, la capital de Kivu Norte, en el este del Congo; por otro, día tras día sufren los efectos de los violentos ataques de los numerosos grupos rebeldes armados en la zona.

En esta situación de zozobra han estado viviendo los habitantes del distrito de Masisi, a unos 100 kilómetros de Goma, durante los últimos días.

Huida a la selva. "Hemos abandonado nuestros hogares sin poder llevarnos ni siquiera comida. Huimos hacia el bosque con un solo objetivo en mente, nuestra seguridad. No tenemos ni idea de cuándo o cómo vamos a regresar a nuestros hogares", dice Paluku*, un habitante de Masisi, que huyó de su hogar el domingo 25 de noviembre, tras el estallido de los combates entre el ejército congoleño y la milicia étnica Mai Mai.

Los enfrentamientos más graves comenzaron el domingo después de que la milicia Mai-Mai, presumiblemente aliada del M23, intentó hacerse con las armas del ejército congoleño. Se informó de que los rebeldes, muchos de los cuales desertaron de las filas del ejército nacional el pasado mes de abril, marcharon hacia otras zonas de Kivu Norte, incluyendo Masisi, en los últimos siete días, en un intento por derrotar a otros grupos armados activos en el área.

"Cuando oímos los disparos, fuimos testigos de la huida masiva de la población de Masisi. Al principio, muchos buscaron seguridad en la parroquia, y luego comenzaron a huir hacia Nyabiondo. La gente tenía el miedo en su mirada", dijo un miembro del personal de Masisi.

Sensación de inseguridad. Muchas personas, incluidas las desplazadas, encontraron refugio en el cercano campamento de Bukombo, donde se hacinan en escuelas.

"No tenemos nada para comer o beber. Sobre todo las mujeres y los niños están en un estado de shock. Y no tenemos ni idea de cuándo volveremos a tener paz. Hoy hemos huido de las milicias Mai-Mai, mañana quizás del M23", dijo Paluku a un miembro del equipo del JRS.

A pesar del empeoramiento de la crisis en Kivu Norte tras la caída de Goma en manos de los rebeldes del M23, los equipos del JRS en el distrito de Masisi brevemente reanudaron sus actividades de educación formal e informal, incluida la construcción de una escuela de secundaria.

Bora Mwazo, de 24 años, madre de cuatro hijos, es una de las estudiantes de los cursos de alfabetización y formación profesional del JRS. Ella decidió regresar a la escuela en Masisi donde está aprendiendo a ser modista, a pesar del clima de inseguridad y miedo reinantes.

"La gente dice que los rebeldes del M23 llegarán en breve a Masisi, y cuando eso ocurra no sé cómo voy a poder huir con mis hijos, ni si podré hacerlo. Pero hoy he querido venir a la escuela para encontrar un poco de paz y olvidarme de la guerra", nos decía la mujer hace unos días.

Ahora no sabemos cómo está Bora Mwazo y su familia. Lo cierto es que la joven temía la llegada de las fuerzas del M23 y finalmente huyó de los combates entre el ejército y la milicia Mai-Mai. No sabemos si consiguió ponerse a salvo de los diferentes grupos armados.

Independientemente de los grupos armados responsables de la violencia, la situación Bora es emblemática de la inseguridad que reina en la vida de quienes viven en Masisi y Kivu Norte.

Mientras tanto, tras el reciente brote de violencia, el JRS se ha visto obligado a suspender todas las actividades en Masisi.

Danilo Giannese, responsable de advocacy y comunicación, Servicio Jesuita a Refugiados Grandes Lagos de África




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