Europa: represión sin responsabilidad
12 diciembre 2012

Mirando Europa desde la ciudad marroquí de Tánger. En total, más de 16.000 migrantes forzosos han muerto en el camino a Europa, según UNITED para la Acción Intercultural (Andrew Galea Debono/JRS Europa)
Lo que le ocurrió al señor Nya lo hicieron guardias fronterizos europeos, de una Unión Europea que acaba de ganar el Premio Nobel de la Paz.
La influencia de la UE en Marruecos y Argelia lleva a controles fronterizos más estrictos, perjudicando los derechos de los migrantes

Bruselas, 12 de diciembre de 2012 – Marruecos y Argelia se han convertido en los guardianes de la ley de una ampliada frontera europea, mientras que países como España y la UE en general se lavan las manos desentendiéndose de su responsabilidad por el impacto negativo que estas fronteras tienen en los inmigrantes. Esta fue la conclusión de Teresa Alonso, directora de la ONG Asociación Elín, de Ceuta, [un enclave español en el norte de África] en la conferencia de prensa del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) de Europa, en la que se presentaba el nuevo informe, "Vidas en transición: experiencias de inmigrantes en Marruecos y Argelia".

El acuerdo bilateral de 1992 entre España y Marruecos se ha utilizado para justificar la deportación inmediata de los inmigrantes aprehendidos en su intento por cruzar las fronteras a través de las alambradas que separan Marruecos de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla. A lo largo de los años, las autoridades fronterizas marroquíes, con el apoyo tácito de España, han utilizado medidas represivas para mantener a raya a los migrantes.

"Marruecos puede usar medidas represivas porque España no puede [ser vista] haciendo esas cosas", dijo la señora Alonso.

En busca de oportunidades. Armel Nya, cuyo viaje desde su Camerún natal a Marruecos se prolongó durante más de un año, dijo ante los presentes en la conferencia que su objetivo final no era llegar a Europa, sino a cualquier lugar donde encontrara la oportunidad de tener una vida mejor.

"Los inmigrantes como yo, sólo buscamos la oportunidad de ser nosotros mismos donde sea. Si hubiera encontrado esas oportunidades en los países que recorrí entre Nigeria y Libia, entonces me hubiera quedado, pero no las encontré", explicó Armel Nya.

Pidiendo a gritos el rescate. En 2006, Nya intentó nadar desde Marruecos a Ceuta. Le acompañó una mujer camerunesa que en aquel momento estaba embarazada de siete meses. Estuvo de acuerdo en tirar de ella a través del mar mediante una soga que ató a un neumático. Durante el viaje, el Nya empezó a tener dificultades cuando la amiga comenzó a ahogarse.

"Ella perdió el conocimiento. Traté de seguir nadando con ella en la espalda, pero fue imposible", contó a los participantes.

Una embarcación de la Guardia Civil española los encontró y subió a cubierta. Pero en vez de llevarlos a un lugar seguro, los llevó de vuelta a Marruecos.

"Le rogué que no nos devolvieran de nuevo, y les dije que mi amiga estaba embarazada, pero no me escucharon y nos tiraron por la borda", continuó.

Aún lejos de la costa, una nave de la guardia marroquí los vio por casualidad y los llevó a tierra firme.

"Estoy aquí gracias a Dios. Muchos de mis amigos están todavía en Marruecos y otros están en su lugar de descanso final en el desierto o en el lecho marino del Mediterráneo", agregó.

Negación de responsabilidad. "Lo que le ocurrió al señor Nya lo hicieron guardias fronterizos europeos, de una Unión Europea que acaba de ganar el Premio Nobel de la Paz", dijo el responsable de políticas del JRS Europa, Stefan Kessler, a la audiencia, dejando claro que la UE es responsable de la violación de esos derechos.

Citando las conclusiones del informe, el Kessler explicó que no hay ninguna ayuda económica disponible para los inmigrantes en Marruecos, ni siquiera para aquellos que quieren regresar voluntariamente a sus hogares.

"Los inmigrantes no tienen ni acceso a la protección en Europa ni ningún tipo de ayuda para regresar voluntariamente. Se encuentran en un limbo, y la UE se está lavando las manos ante esta situación", dijo.

El informe del JRS Europa ofrece evidencias de la explotación laboral de los inmigrantes, especialmente en Argelia, donde no pueden acceder a un empleo en el mercado laboral formal. Para poder a sus familias y a sí mismos, muchos se emplean en el mercado negro. Eso les hace más vulnerables a los abusos de sus empleadores.

"No poder trabajar es una gran barrera para poder proteger de una forma cabal a los inmigrantes, aparte de constituir una grave negación de sus derechos humanos fundamentales", explicó Kessler.

Philip Amaral, coordinador de incidencia política y comunicación del JRS Europa




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