Africa: la Convención Africana para los Desplazados entra en vigor
20 diciembre 2012

Mujer desplazada en el campamento de desplazados de Muhanga, en el este de República Democrática del Congo (Danilo Giannese / JRS)
Si se aplica bien, puede ayudar a los estados y a la Unión Africana a responder tanto a los actuales como a los futuros desplazamientos internos relacionados no sólo con conflictos, sino también con desastres naturales y otros efectos del cambio climático, el desarrollo, e incluso megatendencias como el crecimiento demográfico y la rápida urbanización.
Roma, 20 de diciembre de 2012 – Con la entrada en vigor el pasado 6 de diciembre de este último tratado internacional, los estados africanos se han puesto a la cabeza en lo que respecta al establecimiento de un marco legal para la protección y asistencia de los desplazados internos. Es el primer instrumento jurídicamente vinculante que brinda protección a los millones de africanos que se han visto obligados a huir de sus hogares, pero que nunca cruzaron una frontera internacional.

A pesar de que el número de desplazados internos – más de 11 millones – supera con creces a la de los refugiados en África – aproximadamente 2,8 millones –, los derechos de los refugiados están protegidos por la Convención de la ONU para los refugiados de 1951 y por otro instrumento similar presentado 18 años después por la Organización para la Unidad Africana, la actual Unión Africana (UA).

Desplazados dentro de sus propios países, los desplazados internos a menudo han dependido del apoyo específico de la comunidad internacional y de las autoridades nacionales, aunque no se les reconoce el derecho a dicha asistencia. La Convención de 2009 de la Unión Africana para la Protección y Asistencia de los Desplazados Internos, también conocida como la Convención de Kampala, quiere dar fundamentos jurídicos a estos derechos, es decir, establecer el proceso mediante el cual los estados acuerdan estar legalmente vinculados a los términos y disposiciones de la convención.

Las implicaciones en la vida de los desplazados internos. Si bien la Convención de la ONU de 1951 para los Refugiados sólo se aplica a las personas en riesgo de persecución por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, la convención para los desplazados ofrece protección a los desplazados internos que huyen de conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos o de catástrofes tanto naturales como provocadas por el hombre.

El acuerdo también establece las obligaciones de los Estados y otros actores no estatales, como los grupos armados, en relación a la asistencia humanitaria, compensaciones y ayuda en la búsqueda de soluciones duraderas al desplazamiento, así como a garantizar todos los derechos humanos.

Además, aparte de establecer un marco jurídico para la prevención del desplazamiento interno, obliga a los Estados a reconocer que los desplazados tienen vulnerabilidades específicas y deben recibir apoyo. En otros aspectos, va incluso más allá de los acuerdos internacionales de derechos humanos y de derecho humanitario; por ejemplo, en las normas relativas al retorno seguro y voluntario, y en el acceso a la indemnización u otras formas de reparación.

Dada la relación entre la inestabilidad y los desplazamientos masivos, esta convención puede traer estabilidad a los países afectados.

En palabras del Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos de los Desplazados Internos, Chakola Beyani, si "se aplica bien, puede ayudar a los estados y a la Unión Africana a responder tanto a los actuales como a los futuros desplazamientos internos relacionados no sólo con conflictos, sino también con desastres naturales y otros efectos del cambio climático, el desarrollo, e incluso megatendencias como el crecimiento demográfico y la rápida urbanización".

Desafíos. El reto fundamental ahora es el mismo al que se enfrenta la ley internacional en general: garantizar que la convención se aplique y respete realmente. Ahora, los Estados deben tomar medidas concretas para implementar la Convención en su legislación nacional y su regulación, y desarrollar planes de acción para responder a los problemas del desplazamiento.

Sin embargo, hay algunas dudas en cómo vincular a estas disposiciones a los actores no estatales y grupos armados invitados a participar de la convención para proteger a los desplazados internos. Su progreso exige que los Estados miembros demuestren su voluntad política de aplicar la Convención y de abordar los problemas relativos a la soberanía y la aplicación de la ley. Resolver los problemas de desplazamiento en África requiere soluciones políticas.

Ahora, las ONG y las organizaciones internacionales intergubernamentales, como la Unión Africana, tienen la oportunidad de utilizar la convención como punto de referencia para alentar a los estados africanos - incluso aquellos que no la han ratificado – para que pongan en práctica sus principios. Algo positivo es que, desde que el documento fue aprobado, Estados no signatarios, como Kenia, ya han recurrido a la convención para desarrollar políticas nacionales. El reto es asegurar que continuamos avanzando en esa dirección, y quizás algún día trasladar sus disposiciones a otras partes del mundo.




Press Contact Information
James Stapleton
international.communications@jrs.net
+39 06 69 868 468