India: las ONG y el gobierno debaten sobre las brechas en la protección de los jóvenes refugiados
28 diciembre 2012

La refugiada birmana Akhu, la refugiada somalí Hakima, y la refugiada afgana Suraiya comparten sus testimonios durante un evento del ACNUR y de la Human Rights Law Network para establecer las líneas de trabajo para proteger a los niños refugiados, Nueva Delhi, India (Andy Ash).
Aunque los niños refugiados pueden matricularse en las escuelas públicas, el ACNUR informa de que esto rara vez ocurre. Los factores socioeconómicos, el desconocimiento del idioma y los problemas culturales, así como el acoso y los ataques hacen que los niños refugiados desistan de ir a la escuela en la India.

Nueva Delhi, 28 de diciembre de 2012 - A pesar de las mejoras legislativas en materia de protección de los niños en la India, los jóvenes refugiados siguen siendo particularmente vulnerables al olvido y al abuso. Este fue el tema de un encuentro a mediados de diciembre entre representantes de la agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el gobierno, las ONG y activistas de derechos humanos.

Durante la reunión, organizada por la Human Rights Law network (HRLN) en la India, los participantes hablaron de la protección de los niños y de buscar soluciones que reduzcan al mínimo las brechas en la provisión de servicios.

La Ley de Protección de la Infancia Contra los Delitos Sexuales de 2012 se convirtió en ley en junio "mejorando significativamente el régimen de protección de los niños de la India. Si bien la India no ha firmado la Convención de 1951 para los Refugiados, estas garantías protegerán también a los refugiados. Esta es la primera vez que se implementa una ley específica para hacer frente al problema de la violencia sexual contra los niños", según la HRLN.

"Hemos leído la normativa. Con palabras tan hermosas, podríamos pensar que el tema está resuelto; pero las cosas no van así. Los movimientos son limitados. Y la ley es una herramienta limitada que nos recuerda la importancia de estar sobre el terreno", advierte Anant Kumar Asthana, activista y abogado de la HRLN.

Si bien la mayoría de los 200.000 refugiados y solicitantes de asilo en la India son del Tibet y Sri Lanka y están directamente registrados por el gobierno y viven en campamentos, según el director adjunto del ACNUR, Hans Friedrich Schroeder, hay otros 21.000 refugiados y solicitantes de asilo registrados ante el ACNUR viviendo, en su mayoría, en Nueva Delhi. La mayoría de los refugiados que viven en Nueva Delhi son birmanos y afganos de los que el 35 por ciento son niños.

Se ha avanzado, pero queda mucho por hacer. Schroeder alabó a la India por sus leyes destinadas a proteger a los niños refugiados, en particular, por el derecho a la educación pública, la sanidad, la justicia juvenil, la libertad religiosa, la libertad de movimiento y ahora la seguridad. India también ha ratificado recientemente el Protocolo de la ONU sobre el tráfico de personas, lo que presumiblemente ayudará fortalecer la protección de los niños.

La India es uno de los países elegidos por el ACNUR para aplicar el Marco de Trabajo para la Protección de las Niñas y los Niños en cuya oficina se elaboran planes específicos a nivel nacional para la protección de la infancia.

Sin embargo, los niños refugiados siguen en riesgo. Muchos tienen que encontrar trabajo en el mercado laboral informal para ayudar a sus familias, quedando vulnerables a la explotación y al abuso.

Según Schroeder, los niños refugiados tienden a perder la oportunidad de la educación. Antes de huir de su país de origen, normalmente ya perdieron las oportunidades educativas, y durante el tránsito se enfrentan a dificultades para acceder a la educación.

Aunque los niños refugiados pueden matricularse en las escuelas públicas, el ACNUR informa de que esto rara vez ocurre. Los factores socioeconómicos, el desconocimiento del idioma y los problemas culturales, así como el acoso y los ataques hacen que los niños refugiados desistan de ir a la escuela en la India.

"Cuando se trata de integrarse con los niños locales, al ser objeto de burla por no hablar el idioma local, se niegan a ir a la escuela", dice Hakima, una refugiada somalí, que ha estado trabajando para el ACNUR en la educación y en el fomento de habilidades de las mujeres.

El tema de la educación se prolongó durante todo el diálogo. Akhu, una refugiada del estado Chin de Birmania, trabaja para una agencia implementadora del ACNUR que proporciona oportunidades de educación y medios de subsistencia a los refugiados en la ciudad.

Akhu ha sido testigo de primera mano de las dificultades que enfrentan los refugiados cuando tratan de acceder a la educación, a pesar de tener derecho a ello. Sin un conocimiento suficiente del hindi o por no contar con medios con qué pagar los estudios, la mayoría de jóvenes refugiadas deben trabajar en restaurantes o como empleadas domésticas, a pesar del riesgo de ser abusadas, violadas o tener su sueldo retenido.

Con el fin de hacer más accesible la educación, el JRS ofrece cursos de inglés e informática para la comunidad chin de Birmania. La agencia implementadora del ACNUR en Nueva Delhi también ofrece cursos de inglés e hindi.

A pesar de la asistencia brindada a los refugiados para integrarse en el sistema escolar, el acceso al sistema universitario indio sigue siendo inasequible.

Suraiya, una refugiada afgana, que vive en Nueva Delhi, confía en que su hija tenga acceso a la educación superior, tras superar su último año de escuela secundaria, "Los refugiados son también seres humanos. Tenemos que unirnos y trabajar... para que puedan pasar a los estudios superiores. Todos están trabajando duro, pero hay que hacer más".

Molly Mullen, asesora de comunicación, JRS Internacional

 





Press Contact Information
James Stapleton
international.communications@jrs.net
+39 06 69 868 468