India: los programas de capacitación en medios de subsistencia promueven la autosuficiencia de los refugiados chin
02 enero 2013

El JRS ha estado trabajando con la gente chin desde que la oficina se trasladó a Nueva Delhi en 2010. Los cursos de corte y confección, informática e inglés continuarán el próximo año para un nuevo grupo de mujeres (Molly Mullen/JRS)
Ustedes también tomaron algo tan sencillo como una tela y la convirtieron en algo hermoso. Esperamos que con esto hagan cosas más hermosas para su familia y la comunidad.
Nueva Delhi, 2 de enero de 2013 - Veinte mujeres se graduaron del primer curso de sastrería subvencionado por el JRS para mujeres de la etnia chin recibiendo no sólo las máquinas de coser nuevas para Navidad, sino también la formación necesaria durante el nuevo año para usarlas.

Las 20 mujeres, junto al personal del JRS y representantes del Comité de Refugiados Chin y del Departamento birmano para la Mujer, organizaciones de base comunitaria que ayudaron a organizar este curso de siete meses, asistieron a la ceremonia.

Los chin, mayoritariamente cristianos que huyeron de la persecución religiosa en Birmania, iban dando la bienvenida con sonrisas deseando Feliz Navidad. En el taller de sastrería, situado en las afueras de Delhi, mostraron las prendas confeccionadas, vestidos de bebé, kurtas indias, faldas y vestidos, que ahora quieren vender en el barrio.

De pie frente a una pequeña escena de la Natividad hecha de piedras y guijarros, Stan Fernandes SJ, director del JRS en Asia del Sur, habló en la ceremonia de cómo transformar algo normal, como una roca, en algo hermoso, como la escena de la primera Navidad.

"Ustedes también tomaron algo tan sencillo como una tela y la convirtieron en algo hermoso. Esperamos que con esto hagan cosas más hermosas para su familia y la comunidad", dijo a través de los traductores a las mujeres y sus hijos.

De los 21.000 refugiados inscritos en el ACNUR en la India, cerca de 10.000 son birmanos. Sin derecho legal a trabajar, la mayoría de las mujeres chin se ganan la vida como cortadoras de tela en talleres, ganando aproximadamente unas 2.800 rupias (50 dólares) al mes. Pero por problemas de seguridad y de salud de los hijos algunas no pueden trabajar lo suficiente para ganarse la vida. Ahora pueden trabajar desde su casa.

"Me gusta mucho esta clase. Espero que con esto pueda ayudar a la economía familiar. Vivo con siete personas y tenemos que trabajar", dijo una madre de tres hijos, que vive en Delhi desde hace cuatro años.

El JRS ha estado trabajando con la gente chin desde que la oficina se trasladó a Nueva Delhi en 2010. Los cursos de corte y confección, informática e inglés continuarán el próximo año para un nuevo grupo de mujeres.

"Hay muchos sastres y empresas en esta área. Estamos seguros de que podrán conseguir un trabajo en su propio vecindario después de este curso. Pedimos un depósito de 200 rupias mensuales a cada participante. Ahora que han terminado el curso, se lo devolvemos junto con las máquinas, así que espero que puedan empezar su propio negocio", dijo el P. Thomas Job, que ha estado apoyando los cursos de sastrería, inglés e informática que el JRS ofrece a la comunidad chin.

Molly Mullen, consultora de comunicación, JRS Internacional





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