Nepal: el refugiado 75.000 abandona el campamento hacia un futuro mejor
24 enero 2013

Los cursos de inglés para adultos preparan a las familias para que puedan trasladarse de los campamentos de butaneses del sudeste de Nepal a los países de reasentamiento. Un estudiante engalana a los invitados con una guirnalda de flores y el tradicional bindi para darles la bienvenida a la ceremonia de clausura del curso de inglés (Molly Mullen/JRS).
Me siento feliz porque podremos ganarnos la vida y dejaremos de depender de la caridad. Sin embargo, vamos a perder nuestra red social y sentimos que vamos a dejar atrás nuestros festivales y rituales.
Nueva Delhi, 24 de enero de 2013 – Mientras la población del campamento disminuye con la reubicación de sus pobladores en el extranjero, el JRS se congratula por el reasentamiento masivo de los refugiados butaneses en Nepal a otros países. Yagandra Kami, de seis años, se acaba de convertir en el refugiado butanés 75.000 en dejar Nepal para comenzar una nueva vida con su familia.

Después de sufrir años de conflicto cultural y opresión por parte del gobierno de Bután, las familias de habla nepalí que vivían en aquel país del Himalaya,  comenzaron a huir a Nepal a principios de los 90, pero para muchos no ha sido hasta ahora que el sueño de una nueva vida ha comenzado a hacerse realidad.

"Este es el sueño del JRS y de Cáritas que se hace realidad. Estamos muy contentos de verlos partir y de ver los campamentos cerrados", dijo PS Amal SJ, director del JRS Nepal.

Más de 63.000 refugiados han sido reasentados en Estados Unidos, mientras que el resto ha ido a Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Europa.

"Nuestra primera noche en Nepal, me eché a llorar. Imagínese, no había una cama, ni un colchón, ni una colcha, ni una almohada y, sobre todo, no nos sentíamos seguros. Dormíamos sobre tablas de madera. Imagine tener que esperar a que los demás terminasen de cocinar y de comer y tener que pedirles prestados sus utensilios. Nos sentíamos como mendigos", recuerda Prahlad Dahal, un ex empleado de Caritas, que fue reasentado con su familia en Australia.

Desafíos. Antes de irse, estaba nervioso porque atrás iba a dejar su red social, su carrera y su posición en la comunidad. Si bien está feliz porque su familia y él serán reasentados, la vida en un nuevo país, tan diferente de Nepal y Bután, tiene sus desafíos.

"Me siento feliz porque podremos ganarnos la vida y dejaremos de depender de la caridad. Sin embargo, vamos a perder nuestra red social y sentimos que vamos a dejar atrás nuestros festivales y rituales", dijo.

Quedarse atrás. Según el P. PS Amal, todavía quedan 39.000 personas en los campamentos, de los cuales más del 80 por ciento han solicitado su reasentamiento. Para el año 2015, los que lo han solicitado habrán sido reasentados, mientras que los que optaron por quedarse en Nepal tendrán que seguir viviendo en los campamentos.

Kezang, directora de la Academia de Marigold en el campamento de Belangi Tres, dijo que la responsabilidad familiar le impide solicitar el reasentamiento, aun cuando eso suponga permanecer en Nepal sin un marco claro que proteja los derechos para los refugiados como ella.

"Si me quedo aquí, me encantaría tener la ciudadanía, pero sé que no lo voy a conseguir. Sin embargo, aquí vive mi padre, ya es muy anciano y no quiere irse. Tengo que respetar sus sentimientos. Así que ya veremos...", dijo.

El P. PS Amal dijo que si bien no hay un plan para los refugiados que decidan permanecer en Nepal, el JRS y otras agencias asociadas están trabajando juntos para ver qué se puede hacer. Por ejemplo, algunos grupos de defensa de los derechos de los refugiados están trabajando con el Departamento de Educación de Nepal para asegurar que estos tengan acceso a las escuelas y universidades locales.

La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) se ha ofrecido a financiar un nuevo programa de desarrollo comunitario, que combina formación profesional, subvenciones y microcréditos para ayudar a los refugiados a ser autosuficientes, pero todavía está pendiente de la aprobación del gobierno. Cuando el ACNUR suspenda sus operaciones en Nepal, el JRS seguirá aquí para evaluar cómo responder a las necesidades de los refugiados que queden.

"Si es necesario, vamos a seguir prestando asistencia a los refugiados que queden para que puedan encarar la nueva situación", añadió el P. PS Amal.




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