Italia: dos refugiados sin hogar mueren en un dramático accidente, una trágica e inexcusable paradoja
08 febrero 2013

A pesar de que Italia recibió más de 50.000 solicitudes de asilo en los últimos tres años, el Estado sólo cuenta con apenas 3.000 plazas en centros de acogida en todo el país. Con la llegada de la crisis económica y la falta de oportunidades de formación y de empleo, los refugiados se enfrentan a dificultades cada vez mayores para llegar a ser autosuficientes.
El hecho de que estos hombres perdieran la vida después de haberse visto obligados a huir de la guerra en su país de origen y de arriesgar sus vidas en su viaje a Italia es una paradoja trágica e inexcusable.
Roma, 8 de febrero de 2013 – El JRS Italia ha expresado su profundo pesar por la muerte de dos somalíes refugiados sin hogar en un incendio ocurrido en un paso subterráneo a finales de enero. Los hombres habían encendido un fuego para protegerse del frío durante la noche, pero éste se descontroló y ambos murieron atrapados por las llamas.

"Las circunstancias en que tuvo lugar esta tragedia inenarrable son para todos un grito de desesperación en un país cuyo sistema de recepción es gravemente ineficiente para los refugiados", declaró el director del JRS Italia, Giovanni La Manna SJ.

Esta historia no es sólo una tragedia en la que dos hombres mueren: es un ejemplo del fracaso del Estado italiano de garantizar las necesidades básicas - alimento y vivienda - de miles de refugiados que llegan a esta rica nación mediterránea en busca de protección, dejándolos hundirse en la miseria, invisibles para la mayoría de la sociedad.

Además, los refugiados que, después de no poder encontrar una protección adecuada en Italia, desean ir a otros países europeos en los que con frecuencia tienen familia y amigos esperando para ayudarles, son enviados de vuelta a Italia, bajo los términos de la Regulación Dublín, que asigna la responsabilidad de los inmigrantes al primer estado europeo al que estos han llegado, anteponiendo la seguridad fronteriza a las preocupaciones humanitarias o de protección.

"El hecho de que estos hombres perdieran la vida después de haberse visto obligados a huir de la guerra en su país de origen y de arriesgar sus vidas en su viaje a Italia es una paradoja trágica e inexcusable", añadió el P. La Manna.

A pesar de que Italia recibió más de 50.000 solicitudes de asilo en los últimos tres años, el Estado sólo cuenta con apenas 3.000 plazas en centros de acogida en todo el país. Con la llegada de la crisis económica y la falta de oportunidades de formación y de empleo, los refugiados se enfrentan a dificultades cada vez mayores para llegar a ser autosuficientes.

Una vez más - continuó el P. La Manna - instamos al Estado, a las autoridades competentes, a asumir la responsabilidad por las vidas de todos los que viven en circunstancias marginales en Italia. Este tipo de "inactividad tolerante" - que nos permite creer que cada día situaciones inaceptables deben ser de alguna manera aceptadas pasivamente - tiene que terminar.

En las ciudades italianas - concluyó La Manna – los asentamientos ilegales y las casas ocupadas ilegalmente son bombas de tiempo esperando a estallar a expensas de los que no tienen la posibilidad de vivir en condiciones de seguridad.

Hay que incluir de nuevo y sin demora en la agenda política un replanteamiento del sistema de recepción en las principales ciudades italianas. Es algo que se debe a quienes murieron porque fueron obligados a vivir en condiciones degradantes.




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