22 mai 2009
22 mai 2009
Es de reconocimiento global el conflicto armado que vive Colombia desde hace más de cuatro décadas, así como sus consecuencias, las cuales sitúan al país según el ACNUR en el penoso segundo lugar en cuanto al número de personas desplazadas internas a causa de la guerra luego de Sudan; lo ubican como uno de los países que mayor preocupación despierta en la comunidad internacional por la tasa de asesinatos a sindicalistas y lideres comunitarios y generan alertas de la UNICEF por el incremento de niños reclutados para la guerra en el país.
La Región del Magdalena Medio, ubicada al nororiente en Colombia, no solo se ha visto obligada a sufrir los rigores de la guerra, sino además las consecuencias de la exclusión Gubernamental, justificada en parte por la rancia distribución geográfica de los cuatro Departamentos (Bolívar, Cesar, Antioquia y Santander) a los que pertenecen sus treinta Municipios, vive en medio de afincadas prácticas de corrupción pública, bajo profunda vulneración y violación de derechos básicos y en general, soporta la perpetuación de causas estructurales del conflicto armado en el País. En medio de estas circunstancias actúa el Servicio Jesuita a Refugiados-Colombia.
Luego de varios años en que la experiencia de Acción Humanitaria al servicio de comunidades, familias y personas en situación de desplazamiento forzado brindó importantes cuestionamientos sobre la necesidad de un rol activo desde los distintos actores sociales para adelantar iniciativas en el horizonte de la prevención de tales fenómenos y circunstancias, el SJR-Colombia decidió implementar como parte de su Misión el componente de Prevención que propone acompañamiento a Población Infantil y Juvenil en alto riesgo de vincularse a grupos armados y/o actividades ilícitas, en pro de su empoderamiento como sujetos de derechos.
“El SJR-Colombia no busca reemplazar las responsabilidades del Estado sino desarrollar procesos de acompañamiento pedagógico que les permitan a las personas exigir la garantía y protección de sus derechos fundamentales y desarrollarse integralmente como ciudadanos, reconociendo su ser social, sus derechos y deberes a nivel local, regional y nacional. Se pretende que las personas a las que se les han vulnerado sus derechos tomen parte en las decisiones que les competen y vivan una vida acorde con su dignidad de personas, ciudadanos con igualdad de oportunidades, derechos y responsabilidades.
Apelamos en este sentido a la reconstrucción integral de proyectos de vida autónomos en tanto ciudadanos… el SJR-Colombia ha hecho una apuesta por la prevención a largo plazo… para prevenir el desplazamiento de las futuras generaciones”.
Por una versión completa del informe, ver el pdf ajunto




