Democratic Republic of Congo: pay to learn, clientelism at school
30 April 2007
30 April 2007
République Démocratique du Congo : payer pour apprendre, le clientélisme scolaire
30 April 2007
Kisangani, point de départ et terminus du trafic fluvial entre l'Est et l'Ouest de la République Démocratique du Congo (RDC). Cette ville, située dans la Province Orientale est forte d'environ 680000 habitants. Du fait de sa situation stratégique, elle continue à jouer un rôle économique important et devrait être un atout dans la relance économique et le développement de la jeune démocratie.
Pour le moment, elle porte encore les stigmates de la guerre qui a déchiré l'Ex-Zaïre entre 1996 et 2002. Elle a vu passer les armées rwandaises et ougandaises: Les façades des bâtiments sont criblées de balles, la population tente de trouver quotidiennement de quoi assurer sa survie et n'oublie pas cette période récente de son histoire. Les axes routiers qui relient la ville au reste du pays sont encore pour certains difficilement praticables et minés. La ville respire au rythme des décollages, des atterrissages des avions cargos et de l'arrivée des navires au port fluvial. Elle résiste à l'enclavement dont la menace l'immense forêt primaire. Elle lutte pour faire renaître les infrastructures sociales et panser les blessures des coeurs, des corps et des esprits.
Le JRS a choisi d'intervenir dans la zone de Kisangani pour venir en aide aux personnes déplacées et « enclavées ». Cette approche non-discriminatoire permet de ne pas exacerber les conflits qui surgissent généralement entre les communautés dans leur région d'origine et celles qui n'ont pas eu la possibilité de fuir les combats. Un domaine d'intervention a été considéré comme étant prioritaire: l'accès à l'éducation primaire.
Pour la version complète, voir le document attaché
30 April 2007
Nicolas Clemesac, responsable du plaidoyer au JRS Grands Lacs
Kisangani, point de départ et terminus du trafic fluvial entre l'Est et l'Ouest de la République Démocratique du Congo (RDC). Cette ville, située dans la Province Orientale est forte d'environ 680000 habitants. Du fait de sa situation stratégique, elle continue à jouer un rôle économique important et devrait être un atout dans la relance économique et le développement de la jeune démocratie.
Pour le moment, elle porte encore les stigmates de la guerre qui a déchiré l'Ex-Zaïre entre 1996 et 2002. Elle a vu passer les armées rwandaises et ougandaises: Les façades des bâtiments sont criblées de balles, la population tente de trouver quotidiennement de quoi assurer sa survie et n'oublie pas cette période récente de son histoire. Les axes routiers qui relient la ville au reste du pays sont encore pour certains difficilement praticables et minés. La ville respire au rythme des décollages, des atterrissages des avions cargos et de l'arrivée des navires au port fluvial. Elle résiste à l'enclavement dont la menace l'immense forêt primaire. Elle lutte pour faire renaître les infrastructures sociales et panser les blessures des coeurs, des corps et des esprits.
Le JRS a choisi d'intervenir dans la zone de Kisangani pour venir en aide aux personnes déplacées et « enclavées ». Cette approche non-discriminatoire permet de ne pas exacerber les conflits qui surgissent généralement entre les communautés dans leur région d'origine et celles qui n'ont pas eu la possibilité de fuir les combats. Un domaine d'intervention a été considéré comme étant prioritaire: l'accès à l'éducation primaire.
Pour la version complète, voir le document attaché
República Democrática del Congo: pagar para aprender. El clientelismo escolar
30 April 2007
Kisangani es el punto de partida y final del tráfico fluvial entre el Este y el Oeste de la República Democrática del Congo (RDC). En esta ciudad, situada en la Provincia Oriental, hay unos 680.000 habitantes1. Por su situación estratégica, sigue teniendo un papel importante y debería constituir una baza en el relanzamiento económico y desarrollo de la joven democracia.
De momento, sigue llevando los estigmas de la guerra que ha desgarrado al Ex-Zaire entre 1996 y 2002. Vio pasar los ejércitos ruandeses y ugandeses: las fachadas de los edificios están acribillados de balas, la población trata de encontrar cotidianamente algo para poder sobrevivir y no olvida este periodo reciente de su historia. Los cruces de camino que comunican la ciudad con el resto del país siguen siendo, para algunos, difícilmente practicables y minados. La ciudad respira al ritmo de los aterrizajes y despegues de aviones cargos y de la llegada de barcos al puerto fluvial. La ciudad resiste al hecho de ser un territorio enclavado, amenaza que le viene de la inmensa foresta primaria. Lucha por hacer renacer las infraestructuras sociales y para vendar las heridas de los corazones, de los cuerpos y de los espíritus.
El JRS ha optado por intervenir en la zona de Kisangani para ayudar a las personas desplazadas y « enclavadas ». Este planteamiento no discriminatorio permite no exacerbar los conflictos que surgen entre las comunidades en su región de origen y las que no han tenido la posibilidad de huir de los combates. Se ha considerado como prioritario un campo de intervención: el acceso a la educación primaria.
El proyecto educativo ha apostado por escuela urbanas y rurales: ha apuntado a rehabilitar varias escuelas primarias, asegurar la formación de los profesores y el acceso de las chicas a la escolaridad. Además, sostiene a los alumnos más meritorios pagando su cuota (minerval). Hay que saber que en la RDC, los padres de los alumnos están obligados a pagar una tasa mensual de casi un dólar por hijo para asegurar su escolaridad. Es un peso a veces difícil de asumir para familias como las del barrio de Wageniya que ganan entre 25 y 30 dólares mensuales. El derecho a la educación para todos los hijos sufre a causa de esta carga económica.
Por la versión completa del informe, ver pdf ajunto
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30 April 2007
Nicolas Clemesac, responsable del advocacy en el JRS de los Grandes Lagos
Kisangani es el punto de partida y final del tráfico fluvial entre el Este y el Oeste de la República Democrática del Congo (RDC). En esta ciudad, situada en la Provincia Oriental, hay unos 680.000 habitantes1. Por su situación estratégica, sigue teniendo un papel importante y debería constituir una baza en el relanzamiento económico y desarrollo de la joven democracia.
De momento, sigue llevando los estigmas de la guerra que ha desgarrado al Ex-Zaire entre 1996 y 2002. Vio pasar los ejércitos ruandeses y ugandeses: las fachadas de los edificios están acribillados de balas, la población trata de encontrar cotidianamente algo para poder sobrevivir y no olvida este periodo reciente de su historia. Los cruces de camino que comunican la ciudad con el resto del país siguen siendo, para algunos, difícilmente practicables y minados. La ciudad respira al ritmo de los aterrizajes y despegues de aviones cargos y de la llegada de barcos al puerto fluvial. La ciudad resiste al hecho de ser un territorio enclavado, amenaza que le viene de la inmensa foresta primaria. Lucha por hacer renacer las infraestructuras sociales y para vendar las heridas de los corazones, de los cuerpos y de los espíritus.
El JRS ha optado por intervenir en la zona de Kisangani para ayudar a las personas desplazadas y « enclavadas ». Este planteamiento no discriminatorio permite no exacerbar los conflictos que surgen entre las comunidades en su región de origen y las que no han tenido la posibilidad de huir de los combates. Se ha considerado como prioritario un campo de intervención: el acceso a la educación primaria.
El proyecto educativo ha apostado por escuela urbanas y rurales: ha apuntado a rehabilitar varias escuelas primarias, asegurar la formación de los profesores y el acceso de las chicas a la escolaridad. Además, sostiene a los alumnos más meritorios pagando su cuota (minerval). Hay que saber que en la RDC, los padres de los alumnos están obligados a pagar una tasa mensual de casi un dólar por hijo para asegurar su escolaridad. Es un peso a veces difícil de asumir para familias como las del barrio de Wageniya que ganan entre 25 y 30 dólares mensuales. El derecho a la educación para todos los hijos sufre a causa de esta carga económica.
Por la versión completa del informe, ver pdf ajunto




